Febrero 22, 2005
Mi Primer Libro
En estos momentos, me es bastante difícil transmitir lo que siento. Tenía un par de ideas para desarrollar hoy, pero creo que lo haré otro día. Estoy demasiado desbordada por lo que acaba de ocurrir. Demasiadas emociones. Demasiados nervios. Demasiado estrés.
Acabo de llegar al hotel después de una dura jornada y he decidido plasmar mis impresiones para compartirlas con quien las lea. Está cayendo un chaparrón de espanto, pero por suerte el hotel está muy cerca de la Editorial Planeta, lugar donde llevo metida desde las nueve de la mañana sin parar ni un momento. ¿Y todo por qué? Pues por "La agenda de Virginia", mi primer libro.
Atravieso, petrificada por el frío, las puertas de cristal de la entrada, saludando a los simpáticos guardia-jurados, para los que mi cara ya empieza a serles familiar. Casualmente, en el ascensor coincido con David, Lucía y Miguel, los artistas de caracterización que en unos momentos me van a transformar en otra persona.
Anoche ya hicimos un ensayo, el cual utilicé para mi aparición en directo en el programa "7Días, 7Noches", por lo que ya sabía lo que me esperaba... La cara de bruja de Disney que el propio Walt hubiese censurado.
Tras dos horitas pegada a una silla, excepto por mis escapaditas al baño debido a que la histeria me estaba creando una especie de incontinencia crónica, ya estaba lista para ir pegando sustos a las editoras de Temas de Hoy que por ahí correteaban, y que no daban crédito a lo que veían sus ojos. Pero eso, solo se trataba de un breve pasatiempo ya que, en el piso inferior, ya me estaban esperando los del Canal 9 con la cámara a punto de caramelo...
Decidieron colocarme de perfil, donde lo único que se vería sería el pelo y mi mega-napia... Igualmente yo iba a estar histérica, así que genial.
Justo después, me retocaron un poquito más, para terminar de parecerme del todo a la hermana fea del Gran Wyoming, y así lanzarme, sin dilación al que yo creía que sería el momento más tenso de mi vida.
Antes de mi aparición en la mesa, me precedió, además del video de la presentación de la Colección de Antonio Salas, Serie Confidencial, dos impecables discursos de la mano de Teresa Viejo y Juan Ramón Lucas, que me esperaban junto a Belén López, la directora de Temas de Hoy.
Mis nervios me hacían temblar la voz, y el distorsionado estruendo de mis palabras, me impedía pensar con claridad. Si Juan Ramón, no me hubiese ayudado a servirme agua de la botellita, me hubiera quedado seca como el palo de una escoba, ya que nisiquiera tenía fuerzas para algo así.
Por suerte, no fueron muy generosos en preguntas, y la cosa hubiera sido coser y cantar si no hubiese sido por un periodista, que con una ácida intención, preguntó acerca de la inexistencia de iniciales o pistas para desvelar la identidad de aquellos personajes con cierta relevancia social que se han cruzado en mi vida. Le contesté decidida, que si he escrito este libro, es para contar mi historia, no para perjudicar la vida de nadie, a lo que él replicó que quizá así, identificando a los posibles clientes, se paliaria, de alguna manera, la demanda que pueda existir en el sector del sexo de pago.
"Mientras haya hombres, existirá la prostitución", dije, citándome a mi misma, y entonces él, desde un punto de vista subjetivo (cosa que un periodista que se precie jamás debería hacer) respondió que él era un hombre pero que nunca había utilizado ese tipo de servicios. -Serás de los menos- contesté sonriéndole.
Cuando acabó la rueda de prensa, me hizo muy feliz que Juan Ramón me felicitara por mi acertada aunque quizá torpe respuesta ante aquel corrosivo periodista. -Ése tipo de gente me pone enfermo-, añadió él, y lo cierto es que comparto su opinión.
A la rueda de prensa, también asistió mi gestor, el cual casi no destacaba de entre la manada de periodistas, y por supuesto entre el público estaba Antonio Salas. Al menos lo ha sido en la ficción hasta hace muy poquitos días, se trataba de Nancho Novo, por cierto, un tío majísimo, que acaba de terminar de rodar "El año que trafiqué con mujeres", y ¿quién sabe? Puede que incluso el propio Antonio Salas se encontrase entre el público... ¿porqué no?
Tras unos nuevos retoques y unas cuantas firmas (por lo visto las dedicatorias de los autores en la sombra, cómo yo, están cada vez más cotizadas) volví de nuevo al ruedo, pero esta vez para colocarme ante la cámara con más dinamita de entre toda la televisión: TNT. No recuerdo sus nombres, porque era demasiada información que retener en un solo día, pero sí recuerdo su extraordinaria simpatía. Esta vez, dejaron mi cuerpo en sombra, dibujando mi silueta contra el enorme póster con la imagen de la portada de mi libro.
Fue una entrevista entretenida, y de hecho uno de ellos quizá siga dándole vueltas a un pequeño desafío que le propuse, aunque en realidad, lo hice para marearle un poco, ya que, la solución la sabía incluso antes de que yo le sonriera...
Por fin, tras una mini entrevista más para una agencia de noticias, regresé a mi añorado silloncito, para ponerme en manos de mis salvadores, aquellos que por fin me arrancarían mi cara de travesti desquiciado para volver a ser yo misma. Alejandra.
Esto lo escribí el 09:18 PM | Comentarios (32)
Febrero 11, 2005
Los Secretos de Virginia
Virginia. Es un bonito nombre.
A mi me inspira (quizá cómo a todos) Virginidad y Pureza y por eso me gustó. Lo bueno de auto-bautizarse es justamente eso, que puedes escoger tu propio nombre.
¿Porqué alguien que tiene la vida resuelta se mete en lo que yo me metí? ¿Me compensa, al fin y al cabo, todo lo que he tenido que vivir y padecer? Y todo eso ¿A cambio de que?...
Hay días que no tengo respuestas ni para la mitad de preguntas que me suelo formular a mi misma. Y no me refiero a aquello tan recurrente y rotundo ¿Quiénes somos? ¿De donde venimos? ¿A dónde vamos?... Mis cuestiones no se refieren tanto a lo global cómo a lo personal y quizá trascendental. ¿Que he hecho? ¿Que ha pasado? ¿Porqué estoy aquí?.
Siempre he dicho y diré que no me arrepiento de nada, por salvaje que esto sea, que haya hecho en mi vida. En general, creo que he sido buena... aunque en el fondo dudo de mi misma, y a veces diría que en realidad he sido mala. ¿Pero mala Pícara o mala-Mala? Pues un poco de cada cosa, digo yo. Quizá más Mala-pícara, porque la verdad es que me considero bastante "zorrona" para muchas cosas, sobretodo con los hombres, o al menos eso es lo que refleja mi "curriculum".
La verdad es que, cosas Malas-malas, no he hecho ninguna, todavía. Que yo sepa, nunca he matado a nadie... ni he cometido un atropello, dándome después a la fuga, estilo Farruquito... tampoco he traicionado a ningún amigo ni me he tirado al novio de ninguna amiga. Entonces, quizá no sea tan mala.
¿Y por que me siento vacía?
¿Que necesita mi alma para sentirse en paz con este lugar y este momento? ¿Dónde está esa tranquilidad espiritual que hace tanto tiempo que perdí? ¿Quizá sea la inocencia? ¿Al perder mi inocencia he perdido también la ilusión por muchas cosas de esta vida?
Si es así, me temo que no hay vuelta de hoja. Es un daño irreparable. Jamás podré volver a ser aquella niña de dieciocho años que todavía miraba al mundo, a la vida y a los hombres con una gran incógnita en su cabeza, deseosa de sumergirse en cualquier nueva aventura que le posicionase cada vez más cerca de su objetivo. ¿Pero, que objetivo? ¿Acaso fui realmente alguna vez esa niña que tanto añoro? ¿O es todo producto de mi imaginación, cómo Anthony Blake no se cansa de repetir?
Cuando era pequeña quería ser muchísimas cosas, cada cual más surreal e imaginativa, y aunque muchas de las inquietudes de aquel entonces, todavía me acompañan, no estoy del todo segura de estar siendo fiel a mis sueños. Y eso me asusta. Creo que no me queda mucho tiempo por delante cómo para seguir jugando a malabares con mi vida, sin un rumbo fijo, sin una ilusión, sin un objetivo marcado.
Dicen que nunca se llega más lejos como cuando no se sabe a donde se va. Justamente lo que a mi, en estos momentos, me está ocurriendo.
Por un lado, la verdad sea dicha, no he parado de hacer cosas en toda mi vida y mucho beneficio de crecimiento personal he sacado de ello, pero por otro, y a pesar de que en estos momentos estoy embarcada en cierto proyecto que puede llegar a ser muy importante, quizá no sea más que otro de esos "castillos en el aire"...
¿Quien conoce realmente la verdad? Es más, ¿Existe tal verdad?
Esto lo escribí el 03:00 PM | Comentarios (40)
Febrero 10, 2005
¿Zorra o Monjita? He ahí la cuestión.
Una de las dudas más comunes que nos asaltan a todas las chicas cuando comenzamos una nueva relación es la referente al tiempo. ¿Cuanto he de esperar antes de acostarme con él?
Si nos hemos de basar en las series norteamericanas, parece ser que allá la juventud tiene una opinión bastante generalizada respecto al tema. "Nunca antes de la tercera cita", claro que ellos se refieren al beso... a saber cuantas citas hay que esperar antes de llevártelo a la cama...
En este país, no estás saliendo con alguien mientras no te acuestes con él, en cambio, allí, sólo con ir un par de días al cine, ya puedes decir que estás "saliendo". Es curioso que no se nos haya pegado ese hábito cuando, después de tanto paseíto de José María Aznar a "Camp David", de los "yankis" hayamos adquirido todas las demás malas costumbres...
En mi caso, la única vez que traté de comportarme cómo una recatada monjita, esperando que así obtendría mejores resultados, tras una serie de extraños acontecimientos, el mochuelo huyó... dejándome descompuesta y sin novio.
Paula, una de mis mejores amigas, en estos momentos esta pasando por una crisis de ese tipo. Vive hace más de un año con su novio, Pablo, pero un apuesto chico de su facultad le ha hecho replantearse las cosas muy seriamente.
Ella estudia Periodismo en Bellaterra y el chico en cuestión va a un curso superior, pero llevan todo el año flirteando en la distancia. Hace pocos días, por fín, que comienzan a tener un poquito más de contacto y mi amiga ya tiene más que claro que ha de dejarlo con Pablo porque si un anónimo chico ha sido capaz de poner en duda sus sentimientos por su pareja, hasta ayer tan firmes y establecidos, significa que la relación no funcionaba tan bien cómo parecía.
Yo, en su caso, la verdad es que no le habría dado ninguna importancia. Considero que los seres humanos somos polígamos por naturaleza, aunque nos cueste reconocerlo, y que un affaire puntual es necesario para que cualquier relación sobreviva al tiempo.
Conozco muy bien a Paula, y sé que no va a ser capaz de aguantar unos días antes de llevárselo a la cama. Yo ya le he dado mi opinión, y considero que obtendría mejores resultados comportándose cómo la típica estrecha recatada de Barrio Pijo. (Retiro lo de Barrio Pijo... de ahí provienen la mayoría de los zorrones en potencia que conozco en esta ciudad).
Realmente, yo no soy un buen ejemplo para hablar de las relaciones en las que se espera un tiempo, para conocerse el uno al otro, antes de pasar a la acción. En mi caso podría decirse que con la mayoría de mis líos en "la vida real", me he acostado con ellos prácticamente antes de saber cómo se llamaban. Es más, la única vez que, comportándome cómo una monjita esperaba formar una relación sólida y duradera, tras un surralista episodio, me salió el tiro por la culata, aunque esa historia merece un capítulo aparte.
Entonces, ¿Cual es la clave? ¿Es mejor hacerse la recatada y esperar el mayor tiempo posible o por el contrario es preferible dejarlos anonadados el primer día y que se enganchen a nosotras cómo a una droga?
Uno de los mayores problemas que surgen cuando eres una chica cómo Paula o cómo yo (habiéndonos dedicado a la prostitución de alto standing) es que, en las relaciones de "la vida real", cuesta horrores evitar ser una leona en la cama para comportarse como una veinteañera normal y corriente. No es que sea malo poseer tantas armas con las que actuar, pero cuando has de adaptarte y parecer una niña normal, llega a ser preocupante. Las chicas, en general, no pueden hacerle a un hombre con todo su cuerpo lo que yo ya estoy harta de hacer con tan sólo la punta de la lengua, por lo que, depende con quien te lies y se te escapen esas cualidades, estás dandole a entender, sin lugar a dudas, que eres una profesional y que por lo tanto, no eres una chica con la que merezca establecer una relación seria.
Es cómo si los hombres se asustasen con una mujer que tiene más experiencia en la cama que él, sea por la razón que sea. Se sienten inferiores, como si no tuvieran nada que enseñar, y entonces se frustran. Y si encima, es un poco celoso... ya se ha ido todo al garete:
Si un hombre tiene mucha experiencia y se ha acostado con muchas mujeres, ¿qué es? Un triunfador, un machote, un ligón, etc, etc... Pero si una mujer es la que se ha acostado con muchos hombres, ¿Que ocurre? Pues que no es más que una puta. ¿Me equivoco?
De todas formas, y para consolar a todas aquellas promiscuillas-pendones cómo yo que me estén leyendo, considero que poniéndome en el caso de un hombre, si me enrollo con una tía que, además de estar cómo un tren, me la chupa cómo nadie había hecho antes en mi vida y después de mil y una piruetas, me hace ver las estrellas cómo nisiquiera sabía que existían, creo que me engancharía a ella cómo un mono a una banana, ¿o no?
Esto lo escribí el 01:15 AM | Comentarios (20)
Febrero 09, 2005
And the Winner is...
Poco falta para la ceremonia de entrega de los Oscars.
Esas bellas actrices con sus incalculables y maravillosos vestidos, desfilando por la alfombra roja y cogidas del brazo de aquellos hollywoodienses galanes... menuda explosión de lujo y glamour, condensada en una única noche a la que, en algún momento, seguro que todos hemos deseado pertenecer.
Llegadas estas fechas, no puedo evitar rememorar aquella noche, una gala algo amarga tras el atentado del 11-S, en que me tragué la ceremonia entera, casi sin querer, hasta las mil de la mañana...
Por aquella época, todavía vivía con mis compañeros de piso, en un bonito apartamento en Barcelona centro. Aquella noche teníamos visita, mi prima Ángela había venido unos días a la ciudad y además había venido a cenar Guillermo, un Dj guapísimo, notoriamente célebre en su sector musical, con el que me lié la semana anterior.
Teóricamente, Ángela se quedaba a dormir en el sofá, pero, visto el panorama, le ofrecí mi dormitorio, alegando que allí me reuniría yo con ella más tarde (en esa cama cabía mucha mucha gente) para quedarme yo a solas con Guillermo, con el que, después de aquella noche de pasión, nada había vuelto a ocurrir entre nosotros.
La idea de que yo tuviese, teóricamente, novio, la verdad es que no le emocionaba demasiado.
Con la tontería de los Oscars, nos acurrucamos en el sofá, iluminados por la tenue luz de unas aromáticas velas.
De Guillermo, lo que más me gustó siempre es su peculiar sentido del humor. Conectamos desde el principio, y aunque hoy en día, tras una serie de acontecimientos, nos hemos distanciado considerablemente, todavía conservo cierto cariño hacia él, que supongo que me durará toda la vida. A pesar de que, las opiniones de mis amigas, distaban bastante de la mía, a mi me parecía un chico tremendamente sexy. Además, cada vez que lo veía pinchar, en lo alto de la cabina de turno, me derretía.
Llegados a las nominaciones de Mejor Vestuario, yo ya me empezaba a caer de sueño, y lo único que me mantenía despierta era la idea de que algo muy excitante y divertido, a punto estaba de suceder.
Por suerte, mi compañera de piso, Hanna, anunció que se retiraba. "¡Por fin!" Pensé yo, mientras, estratégicamente me escapaba un segundito a mi dormitorio para ponerme aquel camisón de seda tan sexy que tan bien me sienta.
Regresé al salón y ahí estaba Guille, con el mando de televisión en la mano y una pícara sonrisita dibujada en los labios. Me acerqué a él lentamente, consciente de mi provocativa indumentaria, y me senté en su regazo. Uní mi boca con la suya en un largo y profundo beso que se me hizo deliciosamente eterno, mientras sus manos recorrían mi espalda, mi pecho, mis muslos, a la búsqueda de algo que, por razones obvias yo estaba segura que no íbamos a poder consumar.
La casa estaba llena de gente y nosotros estábamos en el salón, ¿cómo íbamos a enrollarnos en tal situación?. En cuanto ese conservador sentimiento, cruzó mi mente, supe que lo que me pedía el cuerpo era trasgredirlo, así que, sonriendo para mis adentros, me tumbé en el sofá-cama.
Guille se tumbó junto a mí, abrazándome por la espalda, a sabiendas de que yo le acababa de decir que no me parecía muy correcto hacer nada que nos pudiese dejar en una situación comprometida. La cama era bastante estrecha, por lo que, si no nos apretujábamos, no habría manera de dormir.
Acababan de nominar a Moulin Rouge cómo Mejor Vestuario, y con el volumen bajito, los sonoros aplausos en el Kodak Theatre de Hollywood, retumbaban, a tiempo real en el salón de mi casa mientras Guille, sin poder contenerse, ya deslizaba sus cálidas manos por debajo de mi camisón.
Su tacto, sumado a la sensación que me provocaba la idea de que nos pillasen en cualquier momento, hacía a mi cuerpo excitarse por momentos, y, en cuanto acercándose a mi cuello, comenzó a susurrarme cositas al oído, me puse verdaderamente a mil.
Mi mano derecha fue, por propia iniciativa, hasta su entrepierna, para descubrir, a través de la tela, cómo su miembro crecía y crecía, pidiendo a gritos que cotinuase con mi exploración.
De repente, sus dedos ya se habían colado por debajo de mis braguitas, por lo que en cuestión de segundos pudo dar Fe de la humedad que, en esa determinada parte de mi cuerpo, indicaba que ya se estaba preparando para la acción.
Yo, al mismo tiempo, ya había liberado, sin siquiera darme la vuelta,
su erecto pene de su prisión de algodón elástico y acariciando su piel entre mis dedos, sentía que deseaba urgentemente que aquel palpitante miembro estuviera dentro de mi.
Guillermo debió leerme la mente porque, acto seguido, cuando nuetros cuerpos no aguantaban estar tanto tiempo separados, me penetró. Tras unas maravillosas embestidas, siempre cubiertos por el edredón, cambió de postura, colocándose de rodillas mientras yo continuaba echada y ladeada. El placer que sentí es verdaderamente inexplicable. En cualquier momento podría salir Hanna o Ángela, o Lucas, mi otro compañero, pillándonos con las anos en la masa, y eso me excitaba muchísimo.
Esa noche tuve varios orgasmos seguidos. Ahogados pero muy intensos. Eché de menos más intimidad para poder gritar a pleno pulmón como me gusta, pero hubiera despertado a todo el edificio, y nuestra aventura se hubiese ido al carajo.
Cuando Guillermo, tras toda esa descarga de adrenalina, llegó por fin a un apoteósico orgasmo, también tuve que taparle la boca con mi mano cómo pude, o nos hubiesen pillado de lleno, ya que, pasando ya de tanto disimulo, yo ya estaba a cuatro patas sobre el sofá despojada de todas mis ropas y sin edredón a la vista... Menuda escenita...
Perdimos, evidentemente, el interés por los Oscars, y a la mañana siguiente tuve que mirar corriendo internet para averiguar que "Una mente maravillosa" se había llevado lo mejor de la noche (sin contarmme a mí) por si mi prima o alguien preguntaba...
Esto lo escribí el 03:30 AM | Comentarios (5)
Febrero 08, 2005
El Efímero Don de la Belleza
Light breaks where no sun shines;
Where no sea runs, the waters of the heart
Push in their tides;
And, broken ghosts with glow-worms in their heads,
The things of light
File through the flesh where no flesh decks the bones.
A candle in the thighs
Warms youth and seed and burns the seeds of age;
Where no seed stirs,
The fruit of man unwrinkles in the stars,
Bright as a fig;
Where no wax is, the candle shows its hairs.
Es un fragmento de un poema de Dylan Thomas, un escritor galés de los años cincuenta que me ha dado qué pensar. Es difícil la traducción literal, y además va a sonar fatal, pero lo intentaré.
"La luz se rompe donde el sol no brilla, dónde el mar no corre y las aguas del corazón empujan en sus mareas"
Donde no brilla el sol equivale a un controvertido estado de tristeza, dónde, por mucho que lo intentemos, todo es oscuro a nuestro alrededor. Nisiquiera la luz del día nos llega a alcanzar.
"Y, fantasmas rotos con luciérnagas en sus cabezas.
Las cosas de luz, archivada a través de la carne, donde no hay carne que engalane los huesos."
Los fantasmas, pudieran ser quizá nuestros sueños, nuestras inquietudes, que rondan sin rumbo en el interior de nuestro subconsciente, aunque, gracias a la luz de las luciérnagas, quizá haya esperanza. Quizá todavía encuentren el buen camino a seguir para así dirigirnos en la dirección correcta.
La luz atraviesa nuetra piel, nuestra carne, aunque quizá sea ya tarde, y lo que antes era sano y hermoso ahora es un hueso, desnudo y seco.
Personalmente, relaciono este verso con el paso del tiempo, con la volatilidad de la belleza, lo efímero de lo carnal, y con la idea de que no nos damos cuenta del valor de lo que tenemos hasta que lo hemos perdido irreversiblemente.
Tengo una amiga que acaba de cumplir cuarenta años y, aunque está verdaderamente estupenda, en estos momentos es incapaz de verse así. Acostumbrada a una vida de lujos en la que siempre ha hecho con los hombres lo que le ha dado la gana, de golpe y porrazo, a pasado a un segundo término, dejando espacio, inevitablemente para las más jóvenes.
Ella esto no lo acepta. Todavía no es consciente de que la experiencia vale mil veces más que un culito bien puesto o unos pechos tiesos cómo rocas. He de añadir que esta chica se ha dedicado desde muy jovencita a la prostitución de lujo, es decir, hace más de veinte años, por lo que yo diría que fue una de las pioneras en el sector. Por aquel entonces, en aquella época dorada de Felipe González, había hombres que pagaban unas ingentes sumas de dinero que ni yo he llegado a vivir. Más adelante, unos añitos antes de la llegada del euro, durante esa temporada dónde la gente no hacía más que quitarse de encima brutales cantidades de dinero negro, volvió a pillar de nuevo aquel "boom", por lo que ahora, y teniendo en cuenta la crisis que en Europa ya nos tiene con el agua al cuello, se ha dado de bruces con la realidad.
Por suerte, ha sabido administrar muy bien el dinero, haciendo que este trabaje por ella, pero de todas formas, la pérdida a la que me refiero no es tanto económica cómo emocional.
Este es un mundo muy peligroso, además de por otros muchos motivos, porque te afecta de lleno en la salud mental. Te acostumbras a creer que vales lo que un hombre paga por tí y si, con los años, tu "caché" comienza a disminuir y con ello, tu autoestima, puedes llegar a meterte en un profundo agujero depresivo de difícil retorno.
En mi caso, he tenido mucha suerte de saber parar a tiempo. Es importante saber retirarse, y sobretodo saber retirarse cuando estás en lo más alto, y aunque no puedo decir que "de este agua no beberé", no forma parte de mis planes volver a sumergirme en esa peligrosa piscina... por muchos ceros que pueda obtener al hacerlo.
"Una vela en los muslos calienta la juventud y quema las semillas de la edad." [...] "El fruto del hombre no se arruga en las estrellas.
Brillante como un higo, donde no hay cera, la vela muestra sus pelos."
La vela se va consumiendo. Cuanto más nos calienta, más rápido va menguando. La cera, va, poco a poco desapareciendo y , en su ausencia, lo que nos queda es la deshilachada mecha.
Cuanto más nos apresuremos en la vida, quizá antes acabaremos, no porque el tiempo haya transcurrido más rápido, sino porque no hemos tenido tiempo de disfrutar del paisaje. Cómo bien suelen decir los marroquíes "La prisa mata" ya que "recorres caminos en vez de andarlos y ves personas en lugar de conocerlas".
Volviendo a la situación de mi amiga, está metida en algo donde solo va a poder salir en el momento en que ella misma se de cuenta. En estos momentos tiene muchísimas cosas en la vida con las que disfrutar, pero, al estar todavía anclada al pasado, es incapaz de verlo.
Cuando, una mujer, llega a dominar uno de los poderes más grandes que Dios nos ha dado, es decir, la belleza y el poder de seducción femenino, ha de saber jugar muy bien sus cartas para aplicar su inteligencia, y restar importancia a una volátil belleza que, cómo todo lo físico, tarde o temprano comenzará a caducar.
Ella, repito, está perfecta. Con un cuerpazo estupendo y una manera de desenvolverse colosal, pero claro... ¿que hombre es capaz de resistirse a un bomboncito de dieciocho años?
Entiendo que esta interpretación del poema de Thomas, es bastante personal, pero, provengo de la rama artística, donde me han enseñado a que todo, mientras se justifique es arte y que, además, mientras la interpretación de cada cual tenga sentido para él, todo vale.
Desde aquí, J, querida, te mando un enorme beso, con todo mi cariño. Espero que encuentres pronto la luz que tanto buscas y que, de hecho, está más cerca de lo que imaginas.
Esto lo escribí el 12:30 AM | Comentarios (8)
Febrero 07, 2005
Un Horizonte muy Lejano
Anoche, después de siglos sin pisar el centro, cené con mis amigas en la Plaza Real. Puede que la zona de la Ramblas sea de las más características de Barcelona pero, sinceramente, me siento tan insegura que prefiero ni asomarme.
Reservamos la mesa a las once menos cuarto, ya que antes el restaurante estaba lleno, y a pesar de lo relativamente pronto que era, mientras subíamos la Rambla desde el párking de Drassanes, vimos alrededor de una docena de prostitutas callejeras, una detrás de otra, enfundadas en ropa sexy y esperando la llegada del cliente de turno, a pesar de las secuelas del frío siberiado, que nos congelaba hasta las ideas.
Parecían suramericanas o africanas, y aunque, la idea inicial, cuando mis amigas las descubrieron, era de cruzar la calle, para evitarlas, yo, aunque las imité, no pude evitar sumergirme de nuevo en una de esas dudas existenciales cuando, con todos mis respetos, las observaba detenidamente.
Se me hiela el corazón al pensar lo injusta que llega a ser esta vida. Algunas personas, solo por el hecho de nacer están ya condenadas al sufrimiento y la desgracia para el resto de su existencia, y en cambio otras pueden transcurrir su vida entera sin enterarse siquiera de lo que ocurre al otro lado del globo.
¿Que tengo yo que cualquier colombiana de las Ramblas no tenga? ¿Porqué me ha tocado nacer en una emergente Europa, a caballo entre los siglos XX y XXI y no en una aldea en Sierra Leona o en una favela brasileña?
Desde que tengo uso de razón me asaltan estas dudas, y creo que nunca he encontrado una respuesta que me convenza del todo. La que más se acerca quizá sea la de la llamada Ley del Karma, pero cuando ves como un Tsunami arrasa a esa brutal cantidad de almas... ¿Que pasa? ¿Que todos habían sido muy malos en sus vidas anteriores?
Hay quien dice que todos firmamos un "contrato" con la vida antes de nacer. Yo, por diversas razones, estoy bastante convencida, pero al pensar a gran escala no puedo evitar poner en duda mis propias creencias.
Duele pensar que aquello que solamente vemos en el cine o en la televisión, dónde, llegados los títulos de crédito, se acabó el sufrimiento, para otras personas no llega jamás el final o el despertar de la pesadilla ya que su vida entera es una tortura que, por desgracia, no es producto de ninguna mente humana.
La mayoría de chicas que vemos, de pasada, en Ramblas, en el Camp Nou o en la Casa de campo, han caminado un largo y tortuoso recorrido, empujadas por la ilusión de una vida mejor, para llegar a donde están. Muchísimas han sido engañadas, pagando por aquel clandestino viaje, donde esperaraban encontrar a una Europa, cargada de oportunidades que las recibiría con los brazos abiertos. En lugar de eso, tras cruzar el estrecho, jugándose literalmente la vida, además de sentirse rechazadas por toda una sociedad, son obligadas a obedecer las órdenes de los que son ahora sus amos, perdiendo la voluntad sobre sí mismas hasta que Dios lo quiera...
Ellas cobran unos pocos euros por alquilarse en cuerpo y alma, bajo la presión de sus "dueños", y además han de pasar toda la noche a la intemperie o en algún burdel del tres al cuarto, esperando atender, uno detrás de otro, a una docena de hombres, o a los que vengan.
Mientras tanto, habrá chicas de alto nivel que consideren que hacer uno por día puede ser demasiado agobiante, a pesar de que ese cliente esté desembolsando más de cien mil pesetas por hora.
El mundo está increiblemente mal repartido. No es ninguna novedad, pero ¿hay algo que se pueda hacer para paliarlo? ¿Existe alguna solución o quizá sea mejor ni intentarlo?
Volviendo a la Ley del Karma, quisiera mencionar a Brian Weiss. Una de sus máximas, partiendo de la idea de que todos firmamos ese "contrato" al nacer, afirma que las personas con algún tipo de problema grave, (Enfermedad de Dawn, Tetraplejias, Embolias, Ceguera, o incluso los que están impedidos físicamente por algún tipo de accidente, etc...) han escogido su situación antes de nacer. ¿Y eso porqué? Pues porque se trata de almas mucho más desarrolladas que el resto, a las que ya no les queda nada por aprender de la vida porque han evolucionado al máximo y por lo tanto, escogiendo ese tipo de existencia lo que hacen es ayudar a desarrollarse a las almas de las personas que haya a su alrededor y que verdaderamente son las que han de vivir con el problema, aprendiendo de ello.
Entonces, según Weiss, ¿que pasa con las almas de todos los inmigrantes que abordan nuestras costas en busca de refugio? ¿Serán quizá las almas de todos los oficiales de las SS que cayeron en la II Guerra mundial?... Aunque, claro, ellos no se consideraban "malos" al pertenecer a ese bando, de hecho, estaban haciendo su trabajo, probablemente con satisfacción, ya que, a pesar de la salvajada, desde su punto de vista, hacían un bien para la humanidad...
Me parece que me estoy metiendo en camisa de once varas y no sé cómo salir... Todo es tan relativo, que no existe una verdad absoluta. Nadie tiene razón, digamos lo que digamos, y aunque intentemos cambiar el mundo.
Me temo que si las cosas están así, por algo será, y con ello no quiero decir que cada cual se apañe con sus problemas, sino que, todo tiene su porqué. Y aunque cueste adivinarlo, al final siempre llega, además, siempre tiene un lado bueno... Tiene que tenerlo si es que existe un Dios.
Esto lo escribí el 12:15 AM | Comentarios (15)
Febrero 06, 2005
Urgencias...
Eso de comportarse como una niña buena, me esta matando. Yo, acostumbrada a mantener relaciones sexuales cada día, ahora que hace justo un mes que no tengo un orgasmo como Dios manda, voy que me subo por las paredes. ¡Y encima es Domingo! ¡Que agobio!
Estoy a punto de reventar. Si es que solo con ver un anuncio de ropa interior, me pongo cachonda. Ha llegado un momento que hasta ver a una tía en la MAN o la Primera Línea, de esas ligeritas de ropa, me excita…
Menos mal que mi kit de emergencias todavía sobrevive en el fondo de mi armario…
Por suerte la family se iba a comer fuera así que en cuanto me he quedado solita en casa, me he encerrado en mi habitación, y he esparcido todo el arsenal sobre la cama. Echaba de menos la textura tan agradable de ese látex gelatinoso color rosa chicle. He utilizado uno de los pequeñitos, con un accesorio monísimo, que además es de apariencia futurista y todo y que da mucho más placer que los que imitan la forma del pene. ¡El vibrador de Barbarella!
He tenido tres orgasmos seguidos, de los normalitos. Entonces me he seguido tocando, mientras veía en la tele una película de George Clooney (que típico) y de repente, sin esperarlo, la temperatura de todo mi cuerpo ha ascendido de pronto y yo, para secundarlo, he cerrado los ojos imaginando a Clooney amarrándome fuertemente por las nalgas e introduciéndose en mí hasta el fondo. El orgasmo ha sido apoteósico. Creo que a partir de ahora miraré “Urgencias” más a menudo…
Me alegro de conservar todos aquellos juguetes que tanto les gustaba utilizar a mis clientes. Mientras nadie descubra mi escondite, estoy a salvo, así que podré seguir utilizándolos en secreto con tranquilidad.
Si es que, cuando te acostumbras al sexo cómo yo me he acostumbrado, adaptarse a un ritmo más normal, es más difícil que dejar de fumar. En mi caso, antes de dos días, ya empiezo a sentir la "llamada de la selva", aunque, en esta ocasión, he tenido tanto trabajo y tanto que estudiar que ni tiempo me ha dado, pero ahora, estando echada en la cama, desnuda, con un poquito de incienso, música del Café del Mar y escribiendo relajadamente en mi portátil, me doy cuenta de lo que me he perdido todo este mes. Es tan placentero quedarse en silencio y en paz justo después de un intenso orgasmo, aunque no estoy del todo conforme. Para estar completamente feliz, necesitaría en estos momentos estar en brazos de mi amante… Que pena que se encuentre tan tan lejos.
Esto lo escribí el 06:37 PM | Comentarios (13)
Febrero 05, 2005
Desde Mónaco con Amor
Sigo enamorada de esas botas. Son de Cesare Paciotti!!!!!! Y no pienso decir que tienda es porque van a ser mías y solo mías… “mi tesoro….” Cómo decía el Golum.
Bueno, vale, solo diré que están en una preciosa tienda muy pija de la Diagonal. ¡Hale! ¡A buscar!
Si al final me las compro voy a tener que quedarme encerrada en casa al menos durante un mes, para compensar la pérdida…. Es tan difícil no salir por ahí a ver tiendas…. ¡Dios! Y más ahora que todavía quedan rebajas.
Hace dos años, por estas fechas fue colosal. El 7 de Enero, que era martes, pasé de ir a clase y me fui de tiendas con una amiga. Ése día me pulí con ella 800 euros… Y al día siguiente unos 1000€ más… Eso sí que es vida y lo demás son tonterías.
El año pasado, en cambio, me surgió un viajecito de “trabajo” a Mónaco. ¡Y en época de rebajas! Mis honorarios por aquello fueron de 3000 euros limpios, sin contar gastos, helicópteros y tal. Pues todo me lo pulí ahí. De tiendas. Entre Colette, Christian Lacroix, Prada y Dior, volví a casa con las manos vacías…. ¡¡¡Pero con la maleta llena!!!
Me enamoré profundamente del Boulevard des Moulins, de la Rue Grimaldi entera y, en resumen de todo el principado. Después de lo que me explicó el cliente acerca de su ciudad, no pude evitar sentirme atraída por el estilo de vida de ese lugar. Parece que estés en un mundo aparte. Sin problemas, sin delincuencia, sin miedo a salir a la calle a las tantas de la madrugada… Lo malo es que tienen una política tan estricta que por mucho que yo quiera, jamás podría ser monegasca, pero sí que lo podrán ser mis nietos, el día que se me ocurra trasladarme y establecer mi vida ahí… Vaya alivio.
De todas formas, aunque nunca consiguiese ese pasaporte, solo con ser residente, ya estaría feliz. (Si algún día dejo de dar señales de vida, ya sabéis dónde encontrarme).
Fue tan maravilloso aquel viajecito. Me encantaría poder hacer algo así cada temporada. Eso para mí es el paraíso en su estado puro, y lo demás son tonterías. (Frivolidad que no falte…)
La semana que viene, si no he encontrado algo que sustituya el huequito en mi corazón que esas preciosas botitas han dejado, me las compro.
Esto lo escribí el 08:05 PM | Comentarios (7)
Febrero 04, 2005
Enamorada de la Moda juvenil
Estoy enamorada. Perdidamente enamorada. Son las botas más preciosas, maravillosas y perfectas que he visto en mucho tiempo. Negras, de caña alta, llenas de cremalleras grandes y metálicas y muy muy cómodas. Además, ¡están de rebajas! Sólo 475 €!!! Y hay de mi talla! No sé cómo lo voy a hacer, pero tienen que ser mías.
Cuando cobraba una media de 4000 euritos al mes, eso no suponía ningún problema para mi, ¿que más dará quinientos más o quinientos menos? Pero ahora es diferente. Adaptarse al mundo real cuesta un huevo. Más de lo que yo pensaba. Y no sólo por ése tipo de caprichitos. Te acostumbras a un tren de vida tal que luego cuesta vivir sin ir cada día a cenar a lugares caros con más gente y sin tener ningún problema en invitar.
Pero bueno, sé que suena frívolo pero ser una chica joven, guapa y con sentido de la oportunidad, como yo, modestia aparte, te abre todas las puertas que te de la gana. Hay gente que ve muy mal eso de que al mundo lo muevan los “enchufes”, pero es la realidad. El novio de uno de mis mejores amigos, Marc, es de aquellos que, tras acabar la carrera, se han visto “adelantados” por aquellos que por una u otra razón se han valido de contactos. Por esa razón, el pobre, no quiere ni oír hablar de eso, y entonces aparezco yo, la personificación humana de la palabra “enchufe”. Siempre lo he reconocido, pero también he de admitir que son MIS contactos, ya que hace tiempo que dejé de recurrir a los contactos de papá. Aunque, bueno, muchos de mis contactos provienen de los originales, o sea de los de mi padre, pero me los he currado yo solita. Podría escribir libros y libros explicando las aventuras que he llegado a correr con gente muy famosa, otros no tanto y otros más conocidos por su poder que por su popularidad, pero, por motivos obvios, sería una gran putada para ellos mencionar sus nombres. Muchos están casados y a otros tantos no les haría mucha gracia ver airear sus historias más íntimas, por lo tanto, me toca morderme la lengua.
Es una pena. Habría historias tan divertidas para contar.
Juergas desenfrenadas con actores de cine, Colocones extraordinarios con un antiguo sinónimo de Eurovisión, Desmadres en suite del Arts con modelos caribeños, Borracheras con cocineros de la tele, Incesantes flirteos con apuestos cantantes, Perdidos por la ciudad a las 5 de la mañana, con presentadores de televisión, excitantes magreos con simpáticos políticos, Éxtasis espontáneos con el “fiestero” más conocido de éste país, Carreras en Cigarrette con actores hollywoodienses, Bailar encima de la barra del bar con célebres futbolistas, Tardes de cine con showmans, Risas en la playa con Bailarines…. Y otras tantas que ni recuerdo…
Me alegro de ser yo misma. Me divierte mi vida, con todo lo bueno y lo malo que ello conlleva. Nunca he creído en SER FELIZ, más bien creo en ESTAR FELIZ. No se puede SER, porque entonces no tendría gracia, si siempre lo ERES. No habría nada con que contrastarlo. En cambio, cuando se ESTÁ feliz, es algo intenso pero breve, y que puede ser debido a nosotros mismos o por consecuencia de una acción externa. De esa forma, es más fuerte. Más profundo, y te puede llenar más aunque sea breve que si eres de aquellos que dicen SER felices, y que en el fondo no saben ni lo que eso es. Yo no SOY feliz, pero sí que ESTOY feliz, y mucho. Al menos en este momento.
Esto lo escribí el 05:06 PM | Comentarios (24)
Febrero 03, 2005
Aquel Perverso Iniciador
Que suerte estoy teniendo al no haberme despertado con ni una pizca de resaca. Anoche, de nuevo, salí. No es que lo haga cada noche, de verdad, pero estamos en la semana de la moda, y solo pasa dos veces al año.
Esta vez le tocaba el turno a Antonio Miró, que aunque su desfile fue el que el lunes estrenó oficialmente la pasarela, la fiesta fue ayer, en el Otto Zutz. Teóricamente, en toda la discoteca, pero cómo, siempre que voy accedemos por las escaleras directamente al Privé, o a “los altos del Otto” como se suele decir, pues ni me fijé en el resto.
Toda Barcelona estaba ahí arriba. Toni Miró, por supuesto, pululaba por ahí rodeado por su séquito, y media docena de diseñadores más. Las y los modelos, algunos “top” y otros no tanto, aparecían por doquier, atentos a las miradas que en ellos el resto depositaba. En resumen: mucha gente muy guapa y muy bien vestida. Menos mal que en el último momento, decidí ponerme un vestido negro precioso de Cavalli. Con algo inferior, hubiera estado fuera de lugar.
Con el segundo Martini entre manos, bailaba desenfrenadamente con mi mejor amiga, Rebecca al ritmo de un minimal house muy divertido pero muy poco habitual en un lugar como aquel, cuando de repente, me choqué con la persona que menos me esperaba encontrar aquella noche, y que además hacía casi un año que no veía. Se trataba de Laurent. Un “amiguito” con el que en mis idas y venidas a la isla, he llevado a cabo más de una perversión que nunca hubiese llegado a imaginar.
Como muchos de mis primeros amantes, es un amigo de mi padre, y por lo tanto, mucho más mayor que yo, aunque con unas energías bastante envidiables. Lo conozco desde que tengo uso de razón, pero no lo empecé a ver con otros ojos hasta los diecisiete años, donde, a base de ir y venir de la isla, nos fuimos encontrando, casi siempre, tras el crepúsculo, dando así rienda suelta a nuestros impulsos, indiferentes ante lo inusual de nuestra situación. La noche se adueñó de nuestra voluntad, despertando entre ambos una lujuria que nunca antes había visto la luz.
Por supuesto, anoche me estuvo acosando. Entiendo que después de todo lo que vivimos juntos y después de todo el placer que le llegué a dar, aproveche cualquier situación para recrear de nuevo cualquiera de nuestros furtivos encuentros.
Por suerte, me pude desembarazar de él, y huir de la discoteca con mi amiga, ya que, además de que hacía rato que habían pasado las cinco de la madrugada, todo tiene su momento y ese no era, para nada el “momento Laurent”. Junto a él aprendí muchas cosas e incluso amplié mis límites sexuales al descubrir el placer que me podía proporcionar ciertos jueguecitos con personas de mi mismo sexo, pero eso formaba parte del pasado, y por lo tanto, nada me quedaba ya por disfrutar con él.
No me arrepiento de ninguna cosa, por salvaje que esta haya podido ser, en toda mi vida. Si no fuera por ese tipo de “aventuras” creo que me moriría de aburrimiento, y una monótona e insoportable rutina acabaría conmigo definitivamente. Incluso sabiendo que el precio que he tenido que pagar por escoger este insólito camino sea más elevado de lo que jamás hubiera soñado.
Esto lo escribí el 12:34 PM | Comentarios (5)
El Club de la Mascota Feliz
Hoy, en Crónicas Marcianas, he vuelto a ver a Valérie Tasso, la escritora francesa de Diario de una Ninfómana. Debe de ser la quinta vez que sale en el programa, al menos la tercera vez q sale como colaboradora de éste, junto a Dr. Joan Romeu ese psiquiatra tan simpático. Hablaban acerca de lo que han ido evolucionando los hábitos sexuales a través del tiempo, empezando con películas de cineX de principios de siglo, dónde han mostrado unas imágenes muy interesantes y divertidas, y acabando con Lady Monique de Nemours, para hacer alusión al BDSM. Me ha llamado la atención también que ese espacio, que siempre tenía lugar los lunes, lo hayan hecho un miércoles. Eso es para fastidiar al Buenafuente, seguro.
La semana pasada, hubo un programa que me pareció buenísimo, al menos los primeros minutos que pude ver, ya que luego empezaba Chicago en el plus y me interesaba más, aunque es una película que ya he visto varias veces. Regresando a CM, lo que me llamó tanto la atención fue la semi-parodia que Xavier Sardá hacía de su compatriota y competidor, Andreu Buenafuente, que desde hace poco está en Antena 3. Le imitó con el fondo, del puerto de Barcelona, la taza (gigante) y con la manera de hablar y de tratar los temas. No fue exagerado, y la verdad es que además de breve, no fue demasiado gracioso, pero el hecho de que lo hiciera es lo que me gustó. Apuesto a que no pasarán muchos años antes de que Crónicas Marcianas se explique cómo un fenómeno televisivo en las facultades de periodismo.
Valérie, el lunes anterior estuvo hablando de zoofilia, aunque no lo vi mucho rato. No es un tema que me apasione, la verdad, y aunque siempre he dicho que hay que probarlo todo en esta vida, creo que a la hora de la verdad, me lo replantearía. En el programa, salió también una chica a la que le ponían cachonda las serpientes, y se metió con una bastante grande en una bañera (lo pude ver porque fui haciendo zapping durante un rato, cambiando de canal cada 30 segundos) y aunque a mi, desde que tengo uso de razón, me fascinan las serpientes, estoy segura de que nunca podrían excitarme sexualmente.
Recuerdo que, mientras fui escort, un cliente que tuve, y con el que, además de hacer varios viajes por Europa, nos fuimos en una ocasión una semana a Brasil, le volvía loco imaginarme con un Pony.
Si, con un pony. Se imaginaba que yo, con jabón, le lavaba el pene y que el animalillo, poco a poco se iba poniendo a tono y que entonces, yo, desnuda, jugaría con ese descomunal genital alrededor de mi cuerpo, cubierta de espuma, y que incluso me lo introduciría… haciendo que se corriese finalmente sobre mi vientre. Le gustaba que yo le describiese la escena, con todo lujo de detalles, susurrándosela lentamente al oído, y con palabras muy obscenas. Menuda fantasía.
Esto lo escribí el 01:44 AM | Comentarios (18)
Febrero 02, 2005
Tuesday Night Fever
Anoche salí de marcha. Solo fui a tomar una copita con mis amigas, pero fue muy divertido. Los Martes, la noche barcelonesa es para el “Budha Bar”, en la calle Pau Claris, y cuando cierra, a las tres, la gente acostumbra a ir en tropel al “City Hall”, en Rambla Cataluña, a pesar de que los mismos dueños del “Budha” abrieron este invierno el antiguo “Up & Down” que ahora se llama “The white Pearl” . El local en sí esta bien, pero la cosa no termina de arrancar. La verdad es que este año, para mi gusto, no hay ningún local con carisma, cómo en años anteriores. El “CDLC”, el restaurant-club de Patrick Kluivert, está de capa caída, “Discotêque”, también va bastante flojo y en“Pacha”, por desgracia, el público que lo suele frecuentar últimamente deja mucho que desear.
Debido a que estamos en plena semana de la moda, por la Pasarela Gaudí, anoche estuvo muy animado. El Budha estaba lleno de gente guapa e incluso alguna que otra celebrity asomaba por ahí. Nada más bajar las escaleras y dejar nuestros abrigos en el guardarropía, nos encontramos con un montón de amigos con los que hacía mucho tiempo que no coincidíamos, y nos unimos a ellos para sumergirnos en la noctámbula euforia que se respiraba en el ambiente, al ritmo de un estrambótico hip-hop fusionado que, inexplicablemente, invitaba a bailar.
He oído más de una vez comentarios de la gente acerca de que en el Budha, está lleno de prostitutas de lujo. Por desgracia, cuando sale el tema, me toca disimular y cerrar el pico, pero en momentos así me encantaría dar mi opinión, que, por venir de donde viene, la considero bastante válida para tal menester: En el Budha no hay prostitutas de lujo, y menos “ejerciendo”. Lo que hay es un puñado de los eternos pendones que sonríen a cualquiera a cambio de un cubata, además de las típicas modelos que prácticamente forman parte de la plantilla. (Cada martes les invitan a cenar y a las copas, y así hacen “bonito”).
La gente tiene un concepto muy alejado de la realidad en cuanto a lo que es el mundo del sexo de pago de alto nivel. Piensan que, enfundadas en ropa de leopardo ajustada, van, de bar en bar a la búsqueda de clientes.
Por supuesto, estoy generalizando, y no todos piensan igual. No se puede meter a todo el mundo en el mismo saco, pero he estado presente en tantas conversaciones y debates improvisados que al final me daban ganas de gritar con todas mis fuerzas lo equivocados que estaban todos los implicados al respecto.
Hoy por hoy, creo que he alcanzado un nivel de madurez en ese tema en el que ya no me ruborizo al hablar de ello, aunque, no demasiado tiempo atrás, cuando salía algún reportaje por la televisión, o se colaba en alguna conversación la polémica de las famosas o del problema del Camp Nou, a mi me daban ganas de desintegrarme y desaparecer para siempre de la faz de la tierra. Sentía que al tocar el tema, lo estaban haciendo a propósito para pillarme y, envuelta en paranoias, hasta me temblaba la voz cuando me tocaba hablar a mí.
Por suerte, todo aquello forma parte de una etapa de mi vida que ya ha sido debidamente concluida, y que, aunque en ocasiones resultase traumática, sin esa experiencia, yo, tal y cómo me conozco hoy en día, no existiría.
Al mencionar lo de Gaudí, me ha venido una idea a la cabeza. Por la noche, en una ciudad como esta, todos pertenecemos a una gran pasarela. Nos juzgamos los unos a los otros por la apariencia, siempre pendientes del que dirán y la mayoría, incapaces de imprimir su propia personalidad en la indumentaria, y siempre dejándose llevar por el rebaño, cómo una oveja de tantas. Son muchas las veces que algún conocido ha hecho algún comentario despectivo de la chica despampanante de turno ignorando que la que tiene al lado (es decir, servidora) es, en secreto, más zorra que todas las otras juntas, a pesar de su aspecto inocente y virginal.
¡Ay! Si supierais lo que se escondía detrás de aquella infantil rubia…
Esto lo escribí el 06:27 PM | Comentarios (5)
Febrero 01, 2005
El Secuestro de Mercedes
Esta mañana, al poner la CNN y comprobar que no había ninguna novedad en las noticias del día, mientras desayunaba, a punto estaba de cambiar de canal y poner algo divertido, cómo la Paramount o la Fox cuando algo llamó mi atención. Comentaban una noticia en la que un rumano había secuestrado a una chica española. Ella había viajado a Grecia engañada, pensando que ahí le esperaba trabajo cómo modelo, cuando lo que en realidad le esperaba a la pobre era un energúmeno que la llevó a un hostal, dónde fue obligada a prostituirse además de ser violada por varias personas.
Me “teletransporté” inmediatamente a ese momento de mi vida en el que fácilmente yo podría haber corrido la misma suerte de esa chica.
Es curioso, pero cuando vemos que esas cosas pasan con gente de fuera, rumanas, africanas, etc, parece que la cosa no vaya con nosotros, ya que, nos queda tan lejos que apenas podemos imaginar lo que eso supone. Es muy injusto, pero solo cuando las desgracias ocurren en nuestra propia casa, es cuando reaccionamos. En el caso de Mercedes, la chica secuestrada, es evidente que no tuvo que jugar con fuego para verse envuelta en tal embrollo, pero bien es cierto, que cuanto más se flirtea con el peligro, más puntos se consiguen para salir mal parado.
En mi caso, al menos desde mi punto de vista, nunca estuve cerca de sufrir en mi propia piel ningún percance de aquellos que, para muchas, más que una situación extraordinaria y puntual, es más bien una forma de vida. Es más, mientras duró, hice lo que me dio la real gana, e incluso me lo pasaba bien y todo. El hecho de retozar con un nuevo amante anónimo noche tras noche y además, obtener una elevada compensación económica por ello se me antojaba más un retorcido capricho que un auténtico pecado.
Cada vez que lo pienso, y teniendo en cuenta lo que ha llovido desde entonces, hasta me siento culpable por haber ganado en menos de un mes lo que cualquier chica traficada nigeriana ha de acumular durante toda su vida para poder comprar su propia libertad. Algo que para mí y para mis compañeras en el mundillo era una constante aventura de la que solíamos disfrutar, para otras mujeres se convertía en un auténtico infierno al sentirse presionadas, coaccionadas, obligadas e incluso chantajeadas a alquilar su cuerpo y sus favores a cambio de unas monedas. Con ello, no quisiera hacer apología a la prostitución. Por supuesto que tiene su lado negativo, como todo, aunque lo cierto es que cada persona es un mundo y algo que para unas se puede convertir en un trauma psicológico de por vida, para otras, podría hasta ser recomendable en cierto momento de la vida para madurar o adquirir experiencia.
Estuve mucho tiempo haciendo equilibrismo en el más precario borde del precipicio con la tremenda suerte de no caer jamás, sin tan siquiera haber estado nunca a punto de hacerlo. También podría haber caído en el circulo vicioso de la adicción por el dinero fácil, una espiral de difícil retorno más peligroso, si cabe, que la adicción a las drogas. De hecho, ¿no es el dinero una droga?En cambio, mi paso por este frenético mundo fue cómo un relajado paseo por las nubes, un eterno colchón de algodones en el que, salvo puntuales excepciones, en ningún momento llegué a tocar el frío y duro suelo.
Espero que Mercedes haya sufrido lo menos posible, ya que soy muy consciente de que si mi personalidad fuera diferente, realmente no hubiese podido soportar aquello que tan habitual llegó a ser en mi vida. Otra chica, de carácter más débil, hubiese tirado la toalla a la primera de cambio, rompiendo ése pacto con el destino que tan fielmente yo llegué a respetar.
Esto lo escribí el 07:49 PM | Comentarios (10)
