« Marzo 2005 | Inicio | Mayo 2005 »
Abril 22, 2005
Fidelidad... ¿Masculina?
Cómo bien sabéis, no me he dejado ver últimamente por aquí. Lo siento en el alma. No solo se debe a que estoy atravesando por una especie de crisis de inspiración, sino a que, debido a mi trabajo, he tenido que viajar durante unos días, y no he tenido ni un solo minuto para poder relajarme y dejar que aquello que ya tengo en la cabeza, fluya tranquilamente, plasmándolo todo sobre el papel.
Cada vez me cuesta más encontrar un tema válido sobre el que hablar y explayarme con naturalidad, pero me parece que lo que ahora pienso va a resultar un tópico ciertamente polémico para mucha gente:
El hecho que ha desencadenado más todavía (si cabe) esa eterna cuestión para nosotras, que es el punto de vista masculino ante la infidelidad, ocurrió hace unos pocos días, aquí en Barcelona. Nos encontrábamos en una multitudinaria fiesta que parecía estar llegando poco a poco a su fin: sólo faltaba un gallo cantando al alba para darnos a entender que en breve, la noche iba a ser oficialmente clausurada.
Yo me encontraba en una de las terrazas del local, bastante tranquila, y parcialmente al aire libre. No recuerdo la temperatura que debía hacer, pero después de los vodkas que mi cuerpo ya llevaba ingeridos, me parece que, si hacía frío, poco lo debí notar.
Las conversaciones, a esas horas y después de una fiesta como la acontecida, cómo todos sabemos, pueden llegar a ser verdaderamente sorprendentes. Pues en una de esas me encontraba yo enfrascada.
Es una pena no haber registrado mentalmente de que estábamos hablando exactamente, ya que recuerdo que fue algo que me arrancó más de una sentida carcajada. Lo que sí sé es con quienes estaba. Se trataba de dos amigos de toda la vida, uno, más que amigo mío, amigo de nuestros padres desde el origen de los tiempos, Pedro, y el otro, un camarada de mi generación, Román.
Román es un chico muy atractivo, muy amigo, a su vez de algunos buenos amigos míos. (Para estas cosas, Barcelona a veces resulta ser muy pequeñita…) Y, para ser sincera, hubo un tiempo en el que me atraía sexualmente, pero por aquel entonces, ni siquiera me lo planteé. Yo estaba enrollada con un amigo suyo, por lo que hubiera sido algo imperdonable.
A pesar de eso, mi concepto sobre este chico, fue ganando puntos con el tiempo por una sencilla razón: Le era fiel a su novia. Y además, no lo ocultaba. La mencionaba en los momentos clave, dejando bien claro que no pertenecía al sector de los “solteritos” disponibles. Quizá resulte extraño que admire a alguien por ser fiel. Pues sí. Admiro esa cualidad profundamente, y más en el caso de un miembro del sexo masculino que, dicho sea de paso, no le sobran oportunidades.
Cuando, en nuestra conversación, salió, precisamente el tema de la fidelidad, me interesé en conocer su punto de vista, ya que para mi, y hasta el momento, Román contaba con toda mi admiración y respecto por tal enorgullecedora actitud.
Él se limitó a sacar su móvil:
-Mirad que preciosidad.- Exclamó, al tiempo que nos mostraba una imagen de su sonriente chica, mostrándose orgulloso de guardarle ésa lealtad. Nos sonrió, y me enterneció, al mismo tiempo que no pude evitar mi siguiente comentario, el cual dirigí a Pedro, nuestro tercer contertuliano para, de alguna manera, “pinchar” a Román:
-¡Vaya! ¡Nos ha salido fiel el chaval!- He de subrayar que lo dije plena de orgullo ajeno. Es decir, me sentí feliz, de alguna manera, por esa chica, porque debe de ser de las pocas que, después de una relación de varios años, su pareja les continúa siendo fiel. (Y con muchos kilómetros de por medio, he de añadir).
En ese momento, algo llamó la atención de Pedro, y ahí nos dejó. Entonces, aproveché para insistir en el tema, y así poder reflexionar un poquito en la blog sobre ello:
-Estoy escribiendo un artículo sobre fidelidad, y, ya que estamos, me gustaría que me ilustraras un poco sobre tu manera de ver las cosas. ¿Qué opinas?
Entonces, en el momento en que menos me lo esperaba, su respuesta me dejó petrificada:
-Pues, bueno, igual que te he dicho eso, te digo también que si te quieres venir conmigo a mi casa… (con un pícaro guiño incluido)
Tuvo que repetírmelo una vez más porque no me creía lo que estaba oyendo. El único chico fiel que conozco… ¡Me está tirando los trastos! Por un lado, admito que subió ligeramente mi ego. (Lo siento, pero no estoy acostumbrada a ningún “No”) Pero el caso es que derrumbó mi castillo de naipes para dejar mis últimas esperanzas esparcidas por el suelo.
Aturdida ante su actitud, no me salió más que una sutil sonrisilla por respuesta. No sabía que decirle. Años atrás, me hubiera lanzado a su yugular sin siquiera planteármelo, pero el caso es que me quedé de piedra. Y, cómo una tonta, acepté.
Mientras, estando al volante, conducía sin rumbo, a la búsqueda de una fría e impersonal máquina de preservativos, me arrepentí una y mil veces, pero no sabía cómo salir de aquella extrañísima situación. Cuando por fin encontramos una, y después de casi comerme un semáforo debido a mi repentina inopia, por suerte o desgracia, el destino quiso que no tuviéramos suficientes monedas para comprar una cajita, por lo que dimos por abortada la misión. (De hecho, no nos devolvió el dinero que ya habíamos metido).
Lo dejé en su destino y nos despedimos con unos fugaces besos. Nuestros primeros besos. ¿Cómo puede ser que haya estado a punto de acostarme con alguien que ni siquiera había besado? Es una pena que la situación fuese tan extraña. Ya que hubiésemos cometido adulterio, al menos hacia su chica. Lo suyo hubiera sido que una incontrolable pasión nos hubiese cegado a ambos, llevándonos a la cama entre fogosos abrazos y furtivos besos apasionados. Y no un “¿Vamos a mi casa?” en el que ya se sobreentiende todo.
Después de aquella experiencia, vuelvo a estar en un mar de dudas. Quizá mi punto de vista ante la fidelidad masculina sea tan rotundo debido a todo aquello que me ha tocado vivir, pero, por otro lado, para un caso que me encuentro, de carne y hueso, va y me sale “rana”. ¿Son los hombres realmente más débiles que las mujeres o es sólo un tópico?
Esto lo escribí el 07:52 PM | Comentarios (43)
