« Junio 2005 | Inicio | Agosto 2005 »

Julio 29, 2005

El mundo está loco, loco, loco.

Ayer me pasó algo muy curioso.
Recibí una llamada con número oculto a primera hora de la mañana. Dicha llamada me arrancó de un divertido sueño en el que estaba en medio de una surrealista fiesta con el Dr. Frasier Crane, Diana (la de la serie “V”) y Roger Rabbit, entre otros personajes...
Primero no se escuchaba nada pero después de unos cuantos “¿Diga?” medio dormida, comencé a oir respiraciones, aunque nadie contestaba. Lo primero que pensé es que era una broma, pero enseguida me preocupé, ya que podría ser alguien a quien le estaba dando un infarto o un ataque de asma o que sé yo, así que mantuve el teléfono descolgado mientras de nuevo preguntaba quien era, aunque, tras unos nuevos gemidos, me colgó.

Me quedé sentada en la cama intentando reconocer la voz, bueno, mejor dicho la respiración, ya que me pareció que me sonaba de algo y además, estaba intranquila, ya que, perfectamente podía ser algún amigo o mi ex o mi padre... aquellas personas que siempre llaman con el número oculto...

Volvió a sonar el teléfono y enseguida lo cogí:
-¿Alejandra?
Era la misma voz que antes... y me susurraba.
-Hola Alejandra. ¿Que haces? ¿Dónde estás?
-¿Y tú quién eres?
-Soy un admirador... Dime. ¿Que haces?
-No te lo pienso decir. Dime tú quien eres.
-Estoy pensando en ti... Y me estoy masturbando.

Vaya, un “loquito”, pensé entonces, y, acto seguido, buscando por el menú de mi súper mega Nokia abrí la grabadora para poder registrar la conversación que pensaba tener con ese guarro.
Lo que sigue, lo cierto es que no es demasiado interesante como para trascribirlo. Yo intentaba sacarle información y el pobre diablo se la iba cascando mientras tanto (creo yo).
Deduje por su voz que se trataba de un chaval joven, un niñatillo, el cual estoy casi segura que conocí en una boda a la que asistí recientemente. Es el único lugar donde he podido tener contacto con un chavalín así... Supongo que le sorprendió que no le insultara y le colgara enseguida en lugar de aguantarle la llamada y a mi me sorprendió cuando de repente dijó:
-¡Me corrí!
Y entonces yo le contesté:
-¿Ya? ¡Vaya! ¡Que discretito! (Y esa parte también la tengo grabada.... je je je)

Con esta anécdota, mi intención era hablar un poco de algo que cada vez veo que está ocurriendo más frecuentemente y que puede llegar a ser algo peligroso... La gente cada vez está más loca, y no lo digo por el “tarado” de la llamada anónima, sino porque, en menos de un mes, algo le ha ocurrido a casi todas mis amigas en relación con algún acosador, y no solo en Barcelona...

¿Será el verano? ¿Será el calor? ¿Será la reciente luna llena? No sé porqué será, pero me encantaría saber, porqué hay hombres que actúan así! La mayoría, al final, son inofensivos, pero asustar, asustan. ¿Qué necesidad tienen de seguir a una chica guapa? ¿Acaso piensan que así se la van a ligar? ¿Disfrutan intimidando?

Hace unos años me ocurrió una cosa en mi antiguo barrio que me viene ahora a la memoria. Intentaré resumirlo.

Barcelona, Junio de 2001.
Salgo de casa, de mi portal, carpeta en mano, y me voy hacia la derecha, de camino a la universidad. Es mediodía y no tengo prisa así que voy andando.
A mitad de manzana, me estoy colocando los auriculares del minidisc mientras camino y me doy cuenta de que se me han olvidado unos papeles en casa que he de fotocopiar. Me paro en seco. Un chico se choca conmigo. Me extraña un poco, ya que, al no haber nadie más en la acera, no era necesario que caminase tan pegado a mi... Lo ignoro y vuelvo a mi portal.
Mientras espero el ascensor, veo que el mismo chico vuelve a pasar hacia el lado opuesto. Lo reconozco por el casco que lleva en la mano y los pantalones verdes. Me extraño un poco pero paso de él y me subo al ascensor.
Bajo enseguida con mis papeles y me meto en el local que hay justo al lado, que es una copistería. Al momento veo de nuevo pasar al chico del casco.
Me asusto. No puede ser una casualidad... o si? Me tranquilizo y hago mis fotocopias. De repente, mi compañera de piso, Hanna, entra en la tienda, le cuento la historia y me toma por loca... a punto estuve de pedirle que me acompañara, pero decidí enfrentarme a aquello yo sola.
Por aquel entonces, yo todavía estaba dentro de la agencia de scorts y por esa razón estaba asustadísima, pensando que me estaban siguiendo para pillarme o algo así, y me daba tanto miedo que el causante de todo pudiese ser tanto un cliente como mi novio. Estaba aterrorizada. No porque un subnormal con un casco me estuviera siguiendo, sino porque quizá alguien quería descubrir mi secreto.
Salí de la copistería y continué con mi camino. Llegué a la esquina, giré a la derecha, luego a la izquierda y continué caminando. Lo hice tranquilamente, como si no pasara nada. De repente, me giro un momento y lo descubro a unos metros tras de mí, pero en la acera opuesta. Me pongo nerviosa, pero intento no exteriorizarlo. Saco mi espejito del maquillaje y lo vigilo a través de él, pero las manos me tiemblan ligeramente, el corazón me palpita fuertemente pero mantengo la calma. Me paro en un escaparate de una tienda que hace esquina. Finjo interesarme por unos zapatos y entro a preguntar por ellos. La tienda es completamente acristalada así que puedo ver perfectamente como mi perseguidor pasa por delante de esta, tomando la dirección que supuestamente yo habría cogido. Espero ahí unos instantes y salgo de nuevo a la calle. Ni rastro del loco. Probablemente se trataba de una falsa alarma y yo, como a veces soy una neurótica, he imaginado que iban a por mi. Igualmente no bajo la guardia y camino tranquila y en apariencia, despistada, parando en cada escaparate. Me inquieta no verlo por ningún sitio. Me da miedo que me siga y sepa a donde voy, la facultad, la agencia... Entonces me meto en una tienda de electrodomésticos donde compré todo lo de mi casa y conozco a los dependientes. Dudo si decirles que un loco me está siguiendo por si me toman a mi por chalada... así que al final, me lo callo, me tranquilizo y decido salir de nuevo a la calle. Entonces, lo veo de nuevo, está al otro lado de la avenida, justo enfrente de mi. Me está vigilando a lo lejos, y cuando me ve mirar hacía ahí, disimula. No me lo puedo creer. ¡Me está siguiendo de Verdad! En la siguiente manzana, he de girar para llegar hasta mi destino, y no quiero que me vea. ¡No quiero que me siga! Estoy muy asustada. Palpito y tiemblo, palpito y tiemblo, pero en un segundo tomo una decisión. Cruzo la calle tranquilamente. Me dirijo realmente hacia mi destino, y con el espejito veo que él reanuda la marcha y me sigue de nuevo. Estoy a punto de llegar a la esquina. Si la doblo hacia la izquierda, sabrá hacia donde voy y si le despisto y sigo recto, voy a tener que estar haciendo el gilipollas todo el día, así que, me paro en seco, me doy la vuelta y comienzo a caminar rápidamente hacia él. Su cara de sorpresa se ve a la legua y tratando de disimular se gira y continúa caminando. Ahora soy yo el perseguidor y él el perseguido. Me acerco cada vez más, acortando distancias rápidamente y mientras saco mi móvil con la mano izquierda, con la derecha le doy dos toques en el hombro:
En cuanto se gira, le hago una foto. (Si, ya lo sé, parece que no cuadren las fechas, pero yo ya tenía móvil con cámara por aquel entonces. Japonés...)
-Disculpa... ¿Qué "puñetas" estás haciéndo?
-¿Yo? –titubeando- nada.
-¿Cómo que nada? ¿Para que "coño" me estás siguiendo?- Dije con la voz enérgica aunque temblorosa por las circunstancias.
-N... no te estoy siguiendo.
-¡¿Ah, no?! Pues que casualidad que vayamos al mismo sitio, ¿no?
-Yo venia aquí. A... (y leyó el toldo de la tienda frente a la que nos encontrábamos)
-No te lo crees ni tú.
-Bueno... es que... me gustaba tu vestido. (vestido de minifalda verde de Lacoste)
-¿Y por eso me seguías, pedazo de asqueroso?
-Es que me gusta tu culo.
-Mira, bonito. Me importa un bledo lo que hagas, pero como me vuelvas a seguir... (le dije levantando el dedo índice y en tono amenazante)
Él ya no dijo nada y continué mi camino. Girándome a cada momento y diciéndole de todo. Cuando al fín doblé la esquina, en cuanto pude tuve que sentarme a respirar un poco. Había experimentado una gran tensión imaginándome lo peor cuando ese chaval del casco no era más que un pervertido con pocas luces.
Evidentemente, he arreglado un poco el diálogo, ya que, debido a mis nervios, dije más tacos y más insultos por minuto como nunca antes había utilizado en mi vida, y he preferido no ponerlos por escrito. Pero es que, ¡se lo merecía! ¿A quien se le ocurre seguir así a una chica sólo porque le guste? ¿Acaso creen que conseguirán algo? ¿De verdad hay quien piensa que así se puede ligar? Y no me baso solamente en mi historia, ya que, cosas parecidas pasan cada semana en mi entorno, de verdad.
El índice de locura y de perversión en este país va en aumento... y lo peor es que esta gente son, tanto de aquí como de cualquier otro país. Sería, muy fácil echar la culpa a los nuevos residentes de nuestra nación en los que todos estamos pensando, pero me remito a los hechos. Tanto este “loquito” como el anterior, bien españolitos que eran. Bueno, que son.

Esto lo escribí el 12:45 PM | Comentarios (20)

Julio 23, 2005

PREGÚNTAME

gray1.jpgHello People! Escribo este “post”, inaugurando esta nueva “Categoría” por el siguiente motivo: Creía que podía.

Me explicaré: Me llamo Alejandra Duque y ahora hará más o menos un añito desde que decidí embarcarme en este inmenso proyecto que ha supuesto, no solo escribir un libro, contando parte de mis experiencias vitales, sino, cambiar completamente mi estilo de vida, comprometerme a llevar este Blog y no defraudar a todos aquellos lectores que día tras día me cubren de e-mails con la ilusión de recibir respuesta por mi parte.
En un año me han ocurrido muchas cosas, y aunque, en un principio, me veía capaz, todo esto me supera. He crecido mucho interiormente, más de lo que me esperaba y he evolucionado, tanto física como mentalmente, y aunque soy de las que creen ante todo que “Si quieres, es posible”, en estos momentos, necesito una ”ayudita”.

Yo, tarde o temprano, contesto a todas y a cada una de esas cartas, pero con un retraso terrible. ¡Soy más lenta que el caballo del malo! ¡Lo admito! Pero no tengo más manos de las que tengo. No tengo más cerebros del que tengo. Y lo que es más importante, no tengo más tiempo del que tengo... Por esa misma razón estoy escribiendo este “post”. La mayoría de vuestros e-mails son preguntas que me hacéis. Algunas son dudas respecto al libro, pero la gran mayoría son cuestiones relacionadas con el sexo, con el arte de seducir a los hombres, con secretos para conquistar a las mujeres, incluso preguntas relacionadas con la pareja y el amor.voodoo_girl_4.gif


Desde aquí, os invito a tod@s a que lancéis vuestras preguntas, para que así, obtengáis vuestra respuesta con mayor agilidad, en lugar de tener que esperar meses para poder tener alguna noticia mía.

Tanto mi queridísimo alter-ego, Virginia, como yo misma, Alejandra, estaremos encantadas de solucionar vuestras dudas a través de éste, llamémosle, “consultorio”, para poder ayudaros a tod@s con mayor eficiencia.

Un besito muy fuerte.

Esto lo escribí el 02:36 PM | Comentarios (86)

Julio 12, 2005

PLAYBOY

bunny_icon_SM.jpg-¿Por qué una chica de 19 años decide entrar en el mundo de la prostitución de lujo?
De entrada, ejercer la prostitución formaba parte de una fantasía sexual que tenía desde hace tiempo, me lo pusieron en bandeja. Es algo que ya tenía en mente, pero nunca se me había ocurrido mirar en prensa o investigar como se entraba en algo así. Me lo ofrecieron, me lo pintaron tan fácil, bonito y glamouroso… y me dio morbo, la verdad, entrar en un mundo así, del que se sabe tan poco y ver con mis propios ojos qué era. Me imaginaba el típico burdel, tipo Moulin Rouge, como de cabaret…

-¿Y qué te encontraste?
Luego ves que las chicas que están en este mundo podrían ser tus compañeras de clase, tu prima… son chicas supernormales. Unas más guapas que otras… chicas muy naturales. Al verlo con mis propios ojos desmitifiqué un ambiente que, de entrada, parece algo prohibido, elitista. Sí que es cierto que al principio me dijeron que igual sólo eran cenas, como azafata de compañía
… alguna vez sí que ha sido sólo eso, pero generalmente el sexo está ahí. Tampoco voy a negar que el dinero fuera un incentivo, siempre lo es. Yo realmente no lo necesitaba para vivir, pero bueno… Resulta atractivo para una chica de 19 años como yo.

- ¿Cómo te las ingeniabas para llevar una doble vida?
Tienes que estar alerta todo el tiempo, porque se supone que estás trabajando en una oficina, con un horario y realmente estás dando vueltas por ahí… Con mis compañeros y amigos salíamos al cine, gimnasio, … Siempre tenía que llevar el móvil encima por si acaso me llamaban de la agencia. Cuando llegaba a casa tenía que recordar qué has hecho hoy? Qué se supone que has hecho? Y siempre con cuidado de no cruzarte con alguien en la calle, siempre con una excusa a mano, tener algún as en la manga, algún amigo o amiga, con el que se suponía que estaba siempre, y que en mi círculo de amistades no conocieran demasiado para que no pudieran contrastar la información. Eran personas reales, pero realmente me inventaba un personaje, porque de cara a mis amigos estaba con ellos cada fin de semana.
Era algo estresante… aunque la agencia no funcionaba las 24 horas del día como otras, yo siempre estaba disponible. No podía hacer planes, a veces me llamaban cuando estaba a punto de entrar al cine… siempre decía algo así como: “igual me llama una compañera de la universidad para hacer un trabajo con ella. Creo que ahora mismo pasaría del tema y entraría en el cine. Pero en aquel momento quería hacerlo bien y aprovechar la oportunidad.

- Mientras fuiste prostituta de lujo te inventaste un alter ego “Virginia”, para tratar con los clientes. ¿Por qué?
Me sentía más cómoda cuando a la hora de hablar con ellos de cosas íntimas me convertía en Virginia, no en Alejandra, el personaje que creé para ello. Me preparé un guión, una vida paralela, para explicar a los clientes. Adoptaba esa personalidad, que, realmente, no dista mucho de la mía en realidad, pero me ayudaba a preparar un guión. Incluso me aprendí qué día era mi santo…

-Y tomabas notas sobre tus clientes para recuperar en posteriores citas las conversaciones…Es algo que valoraban mucho. Igual estaba con uno el día que se anunció la boda del príncipe con Letizia…. Y un mes después volvía a estar con el mismo cliente y le sacaba el tema, él pensaba: qué bien, se acuerda de mi. O recordarles temas personales como una operación, etc, les hacía sentir más especiales. Tomaba nota de cosas relacionadas con el sexo y también el trato que habíamos tenido.

-¿Cómo definirías a los clientes?
Hay de todo… no se puede generalizar. Pero sí que es cierto que bajo a la apariencia del típico directivo de una gran empresa luego descubres a un niño pequeño. Necesitan cariño, que les digas cosas bonitas… Al principio resulta un poco extraño, pero acabé acostumbrándome. Después también hay clientes que sólo buscan sexo, sólo desean desfugarse o probar cosas nuevas, se lo toman como algo físico. A la mayoría les gusta probar, estar con chicas diferentes. Pero luego están los que se te “enganchan” o se aficionan a una o con un par de chicas. Y al final, les coges cariño. Nunca me he enamorado de uno, Virginia actuaba como escudo, aunque también había clientes jóvenes y guapos. Pero nunca me ha pasado. Cambiaba de registro y me convertía en otra persona. Fue algo que hice poco a poco, sin querer… No creo que todas las chicas que se dediquen a esto lo tengan todo tanto bajo control como en mi caso.

- Con algunas de tus compañeras de agencia sí que llegaste a entablar una buena relación, tenías amigas.
Sí, aunque gente de este mundo me recomendó que evitara tener amigas para evitar problemas de envidia y malos rollos. Pero la verdad es que tuve buena relación con todas. También es verdad que la agencia para la que trabajábamos era un poco particular porque no éramos chicas que veníamos de otras agencias o ya ejercieran antes la prostitución. Universitarias, de la misma edad… todavía conservo buenas amistades de aquella época. Para mi también era algo necesario porque, aunque tenía amigas fuera de este mundo, necesitaba contar mis experiencias a alguien, sobre clientes, cosas nuestras… sino hubiera explotado.

- ¿Eran como una válvula de escape?
Exacto. Entre nosotras nos lo íbamos contado todo. De hecho, el 80% de nuestras conversaciones giraban en torno al sexo. Era algo que necesitábamos. Tenía tantas experiencias acumuladas para contar, divertidas, interesantes, curiosidades, incluso algún “chivatazo” relacionado con el mundo de los negocios, la televisión… Si quería contárselo a mis amistades fuera de este mundo debía inventarme la fuente. Realmente era algo estresante. Incluso con los viajes. En alguna ocasión se me escapaba algo así como: “cuando estuve en París…” Y me decían: Y tú cuándo has estado allí? Y claro, como no podía contarlo, tenía que improvisar y decir que fui con el colegio… intentaba mentir lo mínimo, y sólo en lo imprescindible para no liar unas excusas con las otras.

-¿Cuándo te empezaste a cansar de llevar esta doble vida y te planteaste dejar la prostitución?

La agencia empezó a cambiar cuando llegaron chicas con experiencia en este mundo. Empezaron las envidias… Francamente, me siento afortunada de haber vivido la época bonita de esa agencia. Con el tiempo, llegas a quemarte y empiezas a pensar en dejarlo. Mis compañeras empezaron a marcharse y, para quedarme sola… decidí ir dejándolo. Me di cuenta de que lo que en un principio me divertía se convirtió en algo aburrido. Al principio me sentía como si estuviera haciendo travesuras, la doble vida me daba morbo… pero cuando perdí esa emoción, seguí durante un tiempo, estuve un tiempo en otra agencia, pero era más de lo mismo. Alguien dijo una vez: “vete de las fiestas cuando todavía sean bellas”. Y fue lo que hice.

-¿Y lo dejaste de un día para otro, de golpe?
Fue algo gradual, cada vez tenía menos disponibilidad para la agencia y fui reduciendo mi horario. Hasta que tranquilamente anuncié que había encontrado un trabajo que no tenía nada que ver con aquello.

- ¿Cómo te sentiste tras abandonar a Virginia?
Mandé a Virginia de vacaciones… y me sentí muy liberada. Soy una persona que me gusta estar muy ocupada. Y, ahora, con mi trabajo en una gran empresa y con la promoción de mi libro pues me ocupan la mayor parte del tiempo. No encuentro a faltar ese estrés, era algo muy agobiante, tenía que salir corriendo…

- ¿Cómo es tu relación con los hombres tras haber sido prostituta?
Siempre he dicho que al vivir una experiencia así pierdes un poco la ilusión, porque ya no hay nada nuevo que puedas experimentar. Es lo que escribí en el libro. Pero la vida sigue y, desde entonces me han pasado cosas… y he recuperado la ilusión. He visto que todavía me queda mucho horizonte por explorar y muchas cosas por compartir. Ahora puedo decir que no hay nada comparable a disfrutar del sexo con la persona amada. Esto lo sé ahora.

-¿Qué te llevo a plasmar tu historia en un libro?
Siempre he querido escribir un libro. Me gusta escribir, me dicen que se me da bien… Me expreso mucho mejor escribiendo que hablando, ya que me atropello, me lío. Salas me animó a escribir este libro. Al principio no le tomé muy en serio. Primero escribí cómo perdí la virginidad y le encantó, me animó a continuar. Después escribí varios capítulos sueltos hasta que después se me ocurrió incluir todas las historias en un solo hilo narrativo. Luego está el tema de escribir con pseudónimo, camuflar todos los personajes con nombres falsos para que nadie los pueda identificar. Además, los personajes más conocidos o famosos que aparecen en el libro los he conocido como Alejandra, no como Virginia. Lo feo sería acusar a alguien de haber recurrido a una prostituta. Y no lo he hecho. Alguno de los personajes ya se han reconocido… pero no les ha parecido mal. Tampoco cuento nada malo y les he dejado muy bien (ríe).

- ¿Te ha sorprendido la acogida del libro?
Me esperaba mucha más crítica. He acudido a algunos programas de televisión como TNT, de Jordi González, y estaba asustadísima, pensaba que me iban a destrozar viva. Pero no fue así. Mi imagen y mi voz salían distorsionada… era algo extraño, pero me trataron muy bien. Me esperaba más críticas. También tengo una página web
(www.laagendadevirginia.com) donde me envían e-mails muy positivos, gente de todo tipo.

-¿Te atrevirás alguna vez a descubrir tu verdadera identidad?
De momento quiero mantener mi identidad, aunque es cierto que barajé la idea de dar la cara. Pero no creo que lo haga en un periodo corto de tiempo. Mi familia es muy conservadora, esto podría ser un trauma para ellos. También creo que me podría perjudicar en mi trabajo actual. Hoy por hoy no lo voy a hacer, aunque cada vez tengo más ganas, porque no me avergüenzo de lo que he hecho. Quizás más adelante… No me moriré sin hacerlo.

Revista Playboy Julio 2005

Esto lo escribí el 12:46 PM | Comentarios (33)