« Febrero 2006 | Inicio | Abril 2006 »

Marzo 29, 2006

Aquella infancia lejana

0204_barbie.jpg


Tras unos cuantos días de molestos problemas técnicos en el que ni se podían publicar comentarios ni hacer "ná de ná" por fín puedo publicar este pequeño artículo que escribí hace unos días. el título y la foto ya os habrá dado alguna pista, y es que, no había ninguna duda de que iba a llegar un día en que me diera por hablar de “alguien” que me ha acompañado en la vida (vamos, a mi y a millones de chicas, más) durante muchos, muchos años… La Barbie!

Sí. Esa bella y perfecta muñequita con las que tantas niñas de tantas generaciones nos hemos criado.
Hay quién la critica, y mucho, exponiendo los brutales beneficios de Mattel con sus ventas, o con aquello de “Si Barbie fuera una mujer de carne y hueso mediría 1.70 metros de estatura, pesaría 41 kilos, tendría 99 centímetros de busto, 55 de cintura y 83 de cadera” tratando de culparla a ella de toda la anorexia del planeta Tierra.

Sin embargo, la Barbie ha cambiado mucho desde aquellos tiempos en que todas iban vestidas de princesitas de los pies a la cabeza. No solo porque las nuevas generaciones buscan a unas muñecas más modernizadas, como las cabezonas esas de las Bratz, sino porque hoy en día hay muñecas para todos los gustos. Desde aquellas de edición limitada que representan a Marilyn Monroe, Cher o Audrey Hepburn, hasta las que están vestidas por determinados diseñadores como Giorgio Armani, Givenchy o Christian Dior.

armani.jpg givenchy.bmp Cher-Barbie.jpg

Y por supuesto, no podemos olvidarnos de una nueva e insólita integrante de la “saga”, que aunque no es de Mattel, sino de fabricación egipcia, voy a citarla en este artículo. Se llama Fulla y popularmente se la conoce como “Barbie Islámica”. Representa a una joven seguidora de los principios islámicos, que no tiene (ni tendrá) “Ken” y viene acompañada de un banco de oraciones (¿?) y un libro sagrado. Evidentemente, ni luce las piernas ni usa bañador, y aunque en países como Siria o el Líbano, donde son un poco más abiertos, viste colores claros y lleva solamente un pañuelo blanco cubriéndole la cabeza, en el resto, lleva el tradicional vestido árabe de color negro cubierta con un “Hiyab” del mismo color el cual le cubre el cabello, las orejas y el cuello.

fulla.12.jpg

No puedo evitar pensar en una pequeña “broma” que me mandaron por e-mail hace tiempo y que algo de sentido tiene si la incluyo a continuación:

barbie taliban.jpg

En fín. Volviendo al tema que nos ocupa, continuaré hablando de las Barbies, pero de las que han marcado nuestra infancia.
Es curioso, viéndolo desde esta perspectiva pero realmente, lo que más me gustaba de esta muñeca eran sus zapatos. Esos minúsculos y maravillosos zapatitos de tacón que ¡con que facilidad se perdían!. Recuerdo que tenía una especie de joyero-cajita del tesoro donde guardaba algún que otro complemento o joya de Barbie pero sobretodo ¡Zapatos!. Mis muñecas debían tener más calzado que Carrie Bradshow! La pena es que de algunos, solo me quedaba uno de los dos pares… Aunque para mí continuaba siendo un tesoro.

shoes.jpg

Otra cosa que me chiflaba, quizá porque era de lo más raro, era la ropa interior. Tuve un picardías rojo y negro con sus medias y todo que cuidaba como si se me fuera la vida en ello. Adoraba ver a Barbie vestida de Lencería, con su albornoz-kimono sexy, que más que estar jugando a muñecas, parecía que estaba montando una stop-motion erótica…

Hay que ver como son las cosas. Toda la infancia jugando con la Barbie vestida de putón y enfundada en unos zapatos de tacón de aguja y mirad en que me he convertido… Para que luego digan que los juguetes no influyen en el futuro carácter de los niños… jaja!

Por último, quisiera hacer desde aquí una pequeña petición que me ha sido imposible encontrar por la red. Es un mensaje básicamente dirigido a las chicas de más o menos mi generación. ¿Alguien se acuerda de una muñeca tipo “Barbie” que se vendía en fascículos?
He olvidado completamente su nombre y aunque debo de tenerla en alguna caja por ahí perdida, me gustaría recuperar esos recuerdos… Se llamaba quizá “Patty” pero no estoy del todo segura. Era igual que Barbie en tamaño y proporciones, y aunque en el primer fascículo obtenías la muñeca, cada semana podías comprarte un nuevo vestuario junto a la revista. La ropa solía ser como muy temática. De rusa, de princesa medieval, de patinadora, de buceadora…. ¿A alguien le suena? Me encantaría encontrar cosas de esta muñequita, ya que como coleccionista que soy, no puedo entender que se me pasase por alto…

BARBIE FOREVER!

barbie200.jpg

Esto lo escribí el 05:10 PM | Comentarios (21)

Marzo 24, 2006

PornStar

Hace un par de días, haciendo zapping una noche de insomnio, me encontré, en el programa de Ángel Llácer en la Tv3 a alguien a quien hace ya tiempo que quería dedicar un post: Celia Blanco.

El septiembre pasado, publicó el libro autobiográfico que ha escrito junto a un gran amigo mío, Guillermo Hernáiz, el cual aunque leí en su momento, por uno u otro motivo, no he podido hablar de él, cosa que, ahora mismo me dispongo a hacer.

“Secretos de una pornostar” de Ediciones B.

libro.jpg

En él, Celia se muestra tal como es, como perdió la virginidad, como era de adolescente, sus primeras aventuras en la ciudad condal y finalmente, cómo empezó en el mundo del porno junto a su ex pareja, Ramiro La Piedra y como,posteriormente alcanzó el éxito en su campo.
Por supuesto, también nos habla de los rodajes de sus películas, mostrándonos un punto de vista al que quizá estamos menos acostumbrados, el de dentro.

Celia_Blanco_064.jpg

Celia Blanco no es una actriz porno cualquiera. Con sus veintisiete años se ha convertido en un icono, y lo mejor de todo es que su personaje ha trascendido a través de los medios hasta llegar al gran público, como un Nacho Vidal o un Rocco Siffredi, ya que, los que no son aficionados a este tipo de cine, si no conocen las películas, menos todavía conocerán a sus intérpretes. Cosa que, según como se mire, es una ventaja, ya que si por ejemplo, tu familia no sabe que te dedicas a eso, raramente podrá alquilar un dvd tuyo en un videoclub y pillarte con las manos en la masa…
Claro que, el día que pase, se puede armar muy gorda, aunque, bien pensado, si te pilla tu tío, tu abuelo o tu padre, a ellos les tocará confesar que diablos hacían viendo ese tipo de cine, ¿no? Pero bueno, hoy en día, lo tenemos todo tan visto que es difícil que algo nos sorprenda, creo yo.

Celia_Blanco_028.jpg

Además, siempre puedes alegar que no eres tú… que se parece a ti. Claro que, en los casos en que tu imagen es tan pública como la de cualquier actor de cine tradicional o cualquier cantante, es algo más difícil salirte por la tangente. Vamos, de hecho ese tipo de reflexiones es lo que más he echado a faltar en este libro. ¿Qué pensaron sus padres cuando se enteraron? ¿Y las amigas? ¿Y la profesora de la E.G.B.? ... No sé. Son cosas que me intrigan, y por la parte que me toca me gustaría conocer ese tipo de reacciones ante tal “destape” frente a los más allegados.

En conclusión, el libro me ha gustado mucho, más que nada porque esta chica me encanta y me cae genial. En sus entrevistas es tan natural, tan ocurrente y tan divertida, además de ser un auténtico bombón, que difícil es no adorarla.

Esto lo escribí el 11:17 AM | Comentarios (7)

Marzo 22, 2006

I'm back again!!

Time Square blog.jpg

Siento mi ausencia. He estado tan liada que apenas he tenido tiempo de validar los mensajes que iban llegando y contestar brevemente a alguno que otro.
Todavía estoy un poco afectada por el jet lag, y me iría a dormir ahora mismo, pero bueno, aun no son las cinco y me queda una laaarga jornada por delante. Uff!

No puedo dar demasiados detalles, pero si os diré que la empresa a la que pertenezco está muy vinculada a los Estados Unidos, y por ese motivo he de viajar hasta ese grandioso país varias veces al año, cosa que me encanta. Sin embargo, en esta ocasión, por primera vez he estado en nuestras oficinas de Wall Street, y aunque lo que es el edificio, es impresionante, muy cerquita de The Tramp Building, la calle, me ha decepcionado. Me imaginaba que Wall Street sería una amplia avenida, de grandes edificios que enmarcasen el World Stock Exchange, y en cambio, no es más que un pequeño callejón que no refleja ni de casualidad, la cantidad de pasta, a nivel mundial que se mueve ahí dentro. En fin, c’est la vie!

Wall St blog.jpg

Por supuesto, aunque no pude invertir mucho tiempo en hacer turismo, en mis ratos libres paseé hasta hartarme por la Quinta, la Sexta, Park Avenue y la maravillosa Madison, aunque, en realidad, tampoco es tan sorprendente como lo era hace años, ¿no creéis?.

6th Ave blog.jpg

NBC blog.jpg

Park Ave blog.jpg

Hoy en día, a pesar de las distancias físicas (que tampoco son para tanto) todo está cerca, todo está a nuestro alcance. Internet hace posible que podamos hablar y observar a una persona que está en la otra punta del globo cuando hace no tantos años, llamar a alguien que estaba en otro país era algo muy especial, la familia se reunía para pasarse el teléfono unos a otros y saludar velozmente, conscientes del precio de tal conferencia. Es más, para aquellos que no vivíamos en grandes ciudades y que por aquella época aún no teníamos ni teléfono, tenías que irte a una cabina... Sí, ese aparatito que antes tanto se usaba y que ahora no hacen más que estorbar y que pronto podremos encontrar solamente en los museos…
Hoy, si uno lo desea, puede estar al día de las noticias de su ciudad e incluso escuchar en directo a Jiménez Losantos a través de la red, cuando antes, si tenías suerte podrías encontrar un antiguo El País o el Hola! de la semana anterior y enterarte, al menos, de los cotilleos del momento. Además, no hay nada que no podamos obtener en nuestra propia ciudad, por pequeña que esta sea, ya que, en el peor de los casos, entras en Amazon o en cualquier otra web similar y en una semana, tienes lo que buscabas, por extraño que esto sea.
Tuve un tío que viajaba mucho y siempre nos traía regalos. Era una especie de Tío Gilito y como no tenía hijos, se dedicaba a mimar a sus sobrin@s, cosa que, si duda conseguía ya que, a finales de los ochenta, si ibas al cole con una mochila ultimo modelo de Nike, que aquí ni existía ni existiría, no ibas a pasar desapercibid@.
Hoy por hoy, no hay prácticamente ningún producto que no puedas encontrar de una u otra manera, desde un bote de crema de cacahuete (que de pequeños nos conformábamos con verlo en las películas) hasta un pastelito de dulce de leche argentino.

Las compañías aéreas de bajo coste también han contribuido con este fenómeno. Con Ryanair o Easyjet, te cuesta más barato volar a Italia, Reino Unido o Alemania que el taxi que te lleva al aeropuerto. Antes, un vuelo transcontinental, era todo un evento, ahora, no es tan raro, para quien se lo pueda permitir, hacer ese trayecto cada mes.

Es como si el mundo fuera cada vez más pequeño… Bueno, en realidad se nos está quedando pequeño, y lo peor de todo es que nosotros contribuimos en su lenta destrucción. Sé que suena tremendista y dramático, propio de las novelas y filmes de ciencia ficción más fatalistas, pero, creo que no es tan difícil de demostrar que algo raro está pasando… Demasiadas catástrofes en tan poco tiempo. Vamos, que cualquier día de estos nos encontramos con Godzilla en la Castellana e igual ni nos sorprende.

Sin embargo, quizá si haya algo que podamos hacer para salvar nuestro pequeño planeta que no cuesta ningún esfuerzo y ¿quién sabe? Quizá sirva para algo. Estoy hablando de uu una iniciativa que busca alterar la órbita de la Tierra para evitar el calentamiento global. Quieren unir a 600 millones de personas para que saltemos a la vez y así modificar la trayectoria terrestre. La fecha escogida es el 20 de Julio de este año y la hora (para la península) las 12:39:13. Yo pienso hacerlo. Por intentarlo, que no quede.

Tierra.jpg

Esto lo escribí el 04:55 PM | Comentarios (6)

Marzo 10, 2006

Barbarella, Ibiza & NYC

1.JPG

Mi idea original era dedicar unas líneas a una de mis heroínas favoritas, aquella maravillosa criatura a la que dio vida una estupenda Jane Fonda. No puede ser sino Barbarella.

Sin embargo, y dado que me voy a ausentar del país unos cuantos días y sospecho que no voy a tener demasiado tiempo para conectarme, hablaré de paso de algo que ya he comentado hace unos cuantos posts: Ibiza y su autopista.

Yo me enteré a través de una lectora que entró en el blog, sin embargo, Buenafuente, que tan bien se está portando con la causa, lo comentó anoche.

El punto de encuentro, el día de hoy, era la Plaza Universitat, de Barcelona, la hora, las seis de la tarde y las personas que se unieron por la causa, alrededor de 600. Cosa que no está nada mal, teniendo en cuenta que a los barceloneses o residentes de la ciudad condal, visto fríamente poco interesa que una isla vecina esté agonizando bajo el asfalto…

manifestacion.jpg

Es bonito ver como la gente se une por un motivo que busca justicia, el equilibrio natural o sencillamente paz, sin embargo, como bien nos dice la experiencia, en el pasado, a pesar de los récords que se hayan podido batir en cuanto cantidad de participantes en una manifestación, de nada ha servido. ¿Me equivoco?

En fín. “C’est la vie!”

Para concluir este pequeño post, además de semi-despedirme (dado que, a pesar de que me voy lejos, me asomaré de vez en cuando por aquí) quisiera rescatar el tema con el que he comenzado: La divina Barbarella.

barbarella3.jpg

El filme, en realidad se hace un poquitín pesado, pero no es de extrañar teniendo en cuenta que está dirigida por Roger Vadim, quién, a pesar de su éxito con “Y Dios creó la mujer”, y de su genialidad con “Relaciones peligrosas”, su estilo, muy dinámico que digamos, no es.

Pero eso me da igual. Si Barbarella me gusta no es ni por sus movimientos de cámara, ni por sus planos ni por ninguna otra cuestión técnica. Me gusta ella, me gusta Barbarella, la heroína que no se cruza con ningún hombre sin acostarse con él y que, acto seguido, cambia radicalmente de look. Eso sí, siempre espectaculares.
¿Dónde estarás, Barbarella? ¿Por qué no pasas de Duran-Duran y te das una vuelta por Ibiza, a ver si les echas una mano a los pobres ibicencos?

barbarella.jpg

Esto lo escribí el 11:35 PM | Comentarios (28)

Marzo 05, 2006

Lolita, Lolita...

lolita.jpg

Hoy quisiera contaros una bella historia ocurrida en mi familia hace ahora unas cuatro décadas.


Mi tío-abuelo no tenía todavía los 40 años y era un atractivo empresario, el cual había continuado con el negocio familiar, asociado a mi propio abuelo y a la vez ya tenía un par de empresas propias que sin duda se encontraban en auge y comenzaban a dar muy buenos beneficios.
El menor de sus tres hijos ya era adolescente, el resto, universitarios y junto a su familia, vivían en un bonito chalet, en un nuevo complejo residencial en la periferia de la ciudad. En ese momento, prácticamente no tenían vecinos, sin embargo, hoy en día se ha convertido en un prestigioso barrio donde se puede encontrar fácilmente a alguna que otra de las “celebrities” de este país.
A simple vista, mi tío-abuelo, tenía todo lo que un hombre puede desear: Un negocio próspero, una casa de ensueño, unos hijos estudiosos, una mujer devota y pura… Y todo enmarcado en el contexto de una dictadura que beneficiaba a personas de tal estrato social.
A los ojos de cualquiera, mi tío era una buena persona, un jefe benevolente y un perfecto cristiano, sin embargo, no siempre, lo mejor para uno es lo que la sociedad nos está imponiendo ser.
Fue por eso que, un buen día, alguien se cruzó en su camino, alguien que ya nunca pudo quitarse de la cabeza: Silvia.

Silvia entró en escena sin querer. Ella iba con unas amigas al bar de siempre, a tomar una copa. Corría el año 1965, y su manera de vestir bien lo reflejaba, ya que aunque no era “hippy” cierto toque bohemio y relativamente trasgresor irradiaba no solo por su aspecto, sino por la manera de hablar y de moverse. Sus diecisiete añitos y su larga melena castaña y rizada hicieron que todos los hombres de la mesa de mi tío (incluido él) se giraran para mirarla.
Enseguida, todos los hombres volvieron a su conversación, puro en boca, sin embargo, mi tío se quedó pensativo. Algún extraño magnetismo le atraía hacia aquella hermosa doncella, sin embargo, ni su fe ni su estilo de vida le permitían siquiera pensar en esa posibilidad. Dios estaba observando todo lo que hacía, y solo por el hecho de que una locura así se le estuviese pasando por la cabeza, ya estaba pecando.

Cuanto desearía conocer los pensamientos que embargaron a mi tío ante tal situación. Me gustaría ser testigo virtual de ese torbellino de sensaciones y sobre todo contradicciones que pudieron embargar a una persona que era un ejemplo a seguir para sus compañeros parroquianos pero que sin embargo supo hacer caso a lo que su corazón le dictaba, ya que, nunca es demasiado tarde para ser feliz.

Un tiempo después, no sé si debido al azar o gracias al destino, volvió a encontrarse a esa maravillosa criatura que con su mirada le había dejado verdaderamente fascinado, desde aquel día en el bar. Esa belleza juvenil de la cual todavía no conocía ni su nombre. Aunque esta vez el contexto fue completamente diferente: Su propio despacho.
Casualidades de la vida, Silvia, en un acto de rebeldía se había peleado con sus padres y buscaba trabajo desesperadamente, camino a una pronta e inesperada emancipación.
Mi tío, no pudo evitar sentir debilidad por aquella pobre niña y no solo le ofreció un puesto de trabajo en la empresa, sino que además le encontró un céntrico piso donde poder vivir.

Y así pasaron los meses. Ella trabajaba junto a las secretarias, de modo que inevitablemente, cada día cruzaban miradas, desarrollando unos lazos afectivos a través de una atracción mutua que, contra todo pronóstico desembocarían en una inédita situación…

Ignoro los detalles más íntimos de esta relación, ya que, a pesar de lo “moderno” que pueda ser ahora mi tío-abuelo, no olvidemos que tiene cerca de ochenta años y por lo tanto, es incapaz de contar según que cosas a una sobrina-nieta…

En fin, el caso es que se acabaron liando cuando ella ya tuvo los dieciocho y la noticia por algún motivo se extendió como la pólvora por todos los círculos que mi familia frecuentaba. Silvia era más joven que los hijos de su amante, y esto, en la época de la que estamos hablando, supuso un verdadero escándalo. La pobre se convirtió en el centro de atención de todos los jóvenes que conocían la historia, incluyendo a todos mis tíos, que eran más o menos de su generación y estaban indignados de que una muchacha así pudiese haberse inmiscuido en el seno de una familia feliz y devota.

No me cuesta trabajo ponerme en el lugar de Silvia, ya que, aunque yo no he tenido que sufrir abucheos de toda una ciudad, sé perfectamente lo que se siente cuando amas a un hombre casado. A un hombre con la vida ya hecha que, aunque te hace un poquito de sitio en ella, nunca es suficiente porque nunca dejarás de ser el segundo plato. Y aunque lo amas de corazón y sientes que no podrías amar más de lo que estás amando, nadie confía en tus palabras porque lo único que ven es que si has hecho eso, es para arrimarte a su cuenta corriente. Por eso y nada más que eso. Sin tener en cuenta siquiera la posibilidad de que, a pesar de la diferencia de edad, lo amas y quieres pasar el resto de tu vida junto a él.

El tiempo pasaba y él continuaba con su relación con su amada niñita. Su mujer era perfectamente consciente de la situación pero, tal y como se esperaba de una burguesa nacida en el ecuador del reinado de Alfonso XIII, se hacía la tonta.

Sus hijos, en cambio, jamás le perdonaron y en lugar de ignorar la realidad como su madre hacía, se tragaban en silencio su rabia, sin atreverse jamás a enfrentarse a su padre.

Un buen día, cuando mi tío comprendió que lo que sentía por Silvia no era algo pasajero, que además, ella le correspondía y que su matrimonio, no solo hacía tiempo que estaba roto, sino que en el fondo, nunca había llegado a sentir amor, decidió por una vez, seguir el dictado de su corazón, dejando a un lado ese deseo de aparentar que tanto caracteriza a nuestra sociedad hipócrita y cristiana.
Por lo tanto, se fue de casa, para vivir con Silvia, y como a la ley de divorcio aún le quedaban muchos años para ver la luz, lo único que deseó fue la comprensión de su esposa ante este acto. Comprensión que jamás, hasta el día de hoy, ha obtenido. Mi tía-abuela todavía habla de Silvia como “la puta” cuando, visto objetivamente, ha pasado más años con ella, viviendo en el pecado, que los transcurridos durante su matrimonio.

lolita2.gif

Sí. Sé lo que estáis pensando: “Entonces… ¡Siguen juntos!” Pues sí, aquella Lolita se convirtió en una gran mujer, la cual no se ha separado jamás de su amado, muy al contrario de lo que las malas lenguas pronosticaban. Y él, a pesar de la elección tomada en su vida, como buen cristiano, no ha dejado pasar ni un solo sábado sin ir a comer fuera con su señora y sus hijos, tal y como manda la tradición, ni un domingo sin ir puntualmente a misa, además de ir acompañado de esa misma señora a toda boda, comunión y bautizo que la familia esté invitada…
Sé que la solución es algo hipócrita, pero esa fue la decisión de mi tío. Fue feliz, lo que le quedaba de vida junto a la mujer que más amó, mientras al mismo tiempo trató de no herir a los que solo necesitaban su presencia (y que pagara las facturas, por supuesto…)

Cuando hace no muchos años, conocí en detalle esta historia (me tenían un poco engañada, como a todos) me dio esperanza y me llenó de ilusión. Por fin conocía una historia real de “Lolitas” que acababa bien. Quizá para muchos, no sea algo relevante, pero para las que han tenido que vivir una relación “a escondidas” soportando que todos te señalen alegando que lo estás haciendo por dinero o interés, ésta, es una historia preciosa.

¡Por fin un final feliz! No como en la “Lolita” de Nabokov o en “Otoño en Nueva York”. Por fin algo que nos demuestre que una historia de amor en ese contexto, PUEDE tener un final feliz, digno de una película de Frank Capra.

autumn2.jpg

Esto lo escribí el 01:19 PM | Comentarios (27)

Marzo 02, 2006

viajar en el tiempo

boss-men.jpg

Esta misma tarde, al entrar en una abarrotada tienda de electrónica, me ha embargado de repente una extraña sensación. Más bien se trataba de un aroma, para mi muy particular, y que me ha hecho hacer un verdadero y fugaz viaje en el tiempo.

El olor era el de un perfume: Hugo Boss, y el viaje ha sido hacia Richard, aquel que un buen día me inició en la prostitución de alto standing.

Durante unos segundos, mi cuerpo ha experimentado los mismos sentimientos que vivieron en mi durante el tiempo que vivimos, codo con codo... He sentido complicidad, comprensión, poder, excitación e incluso cierta ilusión. Sin embargo el momento ha estado también impregnado de ansiedad, rechazo, un poco de miedo...

Os puede parecer exagerado, pero mi relación con el instinto olfativo es muy particular, y aunque este perfume no es que sea precisamente raro de encontrar, hacía mucho mucho tiempo que no era registrado por mi cerebro, y quizá por eso, mi mente ha volado... Y ha volado tanto que incluso he recordado cosas de él que había olvidado, confidencias mútuas que nos habíamos hecho, momentos inolvidables, escenas imborrables...

La verdad sea dicha; Virginia no existiría si no fuese por Richard. Yo no estaría escribiendo estas líneas si no fuese por Richard. Y quizá mi vida no sería ahora mismo tan equilibrada, feliz y completa si un día no hubiese aceptado la misteriosa proposición que me hizo aquel señor llamado Richard.

Esto lo escribí el 01:08 AM | Comentarios (39)