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Julio 31, 2006

JEWELS!!!

Si hace unos días el tema eran los cosméticos estrella, mientras preparo un post en el que recopilo ciertos “truquitos caseros de belleza”, sugerencia de una lectora, voy a hablar un poquito de joyas. Bueno, no de todas las joyas, en realidad quiero hacer una mención a una fantástica diseñadora llamada Jules Kim.

Hace unos meses, en un viaje a New York, descubrí, un colgante maravilloso. Lo llevaba puesto una neoyorquina que conocí en el BENIHANA, (el restaurante japonés más cool del Planeta Tierra) y aunque me dio la dirección, no tuve tiempo de ir y me fue imposible hacerme con uno…

En fin. El caso es que, casualmente, (si es que las casualidades existen) hojeando la revista de moda, Yellow Rat Bastard me he topado con una imagen de mi deseado colgante! ¿No creéis que es realmente maravilloso?

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Es de aquellos que, nada más verlo piensas: “¡Tiene que ser mío!”
¿Me equivoco?

Y por si fuera poco, observad que otros diseños más chulos que tiene esta mujer:

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Esta es su web. Y esta es la tienda donde a mi me enviaron a comprar sus joyas. Si hay alguien que esté leyendo esto y que piense pasarse por Manhattan en las próximas semanas, que me lo diga que igual le hago un encarguito…
Claro que… no tengo ni idea de los precios de estas joyitas… pero me temo que me voy a llevar un buen susto.

Esto lo escribí el 07:48 PM | Comentarios (9)

Julio 23, 2006

Y los sueños, sueños son...

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21:00

Ya me estaba poniendo los zapatos, sentada en el sofá del salón, cuando
vi en el reloj del Canal Satélite que eran justamente las nueve en punto.
«Bueno, hay tiempo», pensé. Cogí mi agenda, que estaba sobre la
mesa junto al ordenador, para apuntar lo de la convención de Madrid
antes de que se me olvidase. Mientras lo hacía, regresé a la página del
día que nos ocupaba y la encontré prácticamente en blanco. La observé
un instante y decidí apuntar la cita que iba a tener con Antonio
Salas. No imaginaba que ese momento que estaba a punto de llegar y
que yo ya estaba documentando supondría el final definitivo de una
etapa de mi vida, marcando un antes y un después en la historia de
Alejandra Duque.

Me puse el abrigo negro y cogí el bolso, cerciorándome de que todo
estaba en su sitio antes de salir corriendo hacia el ascensor. Encontré
un taxi en la esquina de siempre:

—Plaza Real, por favor.

Instintivamente saqué el espejito para retocarme el maquillaje. Después
de tanto tiempo había adquirido la capacidad de maquillarme en
un taxi de tal forma que hasta podía hacerlo a oscuras sin problemas.
Así que, aunque no necesitaba retocarme nada, me miré a los ojos a
través del espejo durante unos instantes. Trataba de comprobar si mi
mirada exteriorizaba todo lo que había en mi interior, toda esa condensación
de experiencia y de información que me había convertido
en lo que soy ahora.

21:20

Eran las nueve y veinte cuando el taxista me dejaba en la Rambla,
al otro lado de los arcos de la plaza. Hacía tiempo que no pisaba el
centro, y al cruzar por el paseo hasta el umbral de la plaza sentí como
si estuviera en terreno mágico. Acababa de comenzar La sombra del
viento, de Carlos Ruiz Zafón, y al estar ambientada la novela por esos
mismos lares, me daban ganas de pasear por allí sólo para situarme
mejor en el ambiente de la novela.

Llegué al restaurante y no me pareció ver a nadie que pudiera ser
ese enigmático personaje al que estaba a punto de conocer. Me encontraba
bastante nerviosa, aunque trataba de disimularlo. Conocer en
persona a Antonio Salas me parecía más emocionante todavía que verle
la cara al Dr. Mad, el malo de la serie Inspector Gadget, del que nunca
se ven más que los brazos y el gato.

Me llevaron a la mesa que yo había pedido, la de la esquina derecha.
Bueno, más que mesa, cama. Me quité los zapatos, dejándolos en
un rinconcito en el suelo, y me subí al colchón. Me hice un huequito
entre los cojines mientras esperaba. Cada minuto que pasaba, estaba
más nerviosa. Me sentía un poco rara habiéndole contado mi secreto a
alguien a quien no conocía de nada. Por lo que lo había leído, parecía
un buen tipo, pero nunca se sabe… La incertidumbre me estaba matando.
Miré el reloj: eran exactamente las nueve y media. ¡Qué nervios!
Justo en ese momento, una figura ascendía las escaleras lentamente.
Le observé y vi cómo se quedaba parado, justo debajo de la maravillosa
lámpara de araña que adorna este restaurante. «¿Será él? ¿Será
Antonio Salas?», me dije a mí misma, aunque por si acaso, por no meter
la pata, no dije nada ni le hice ninguna señal. Esperé, observándole,
hasta que de repente nuestras miradas se cruzaron y ambos la sostuvimos,
sonriéndonos mutuamente… «Es él, no hay ninguna duda», pensé.

Se acercó lentamente hacía mí mientras yo me incorporaba. No sabía si darle la mano o darle dos besos en las mejillas… No sabía si podía tutearle o si debía llamarle de usted, al fin y al cabo, no estamos hablando de cualquiera, tenía delante al mismísimo Antonio Salas. Esa enigmática persona que tanto ha dado que hablar en los últimos años… Estoy segura de que, si se tratase del presidente del gobierno, por dar un ejemplo, no hubiera estado, ni por asomo, tan nerviosa como lo estaba en ese momento.

Sonriéndome, llegó hasta la mesa, bueno, la cama y me preguntó «¿Alejandra?» y yo, con la voz temblorosa de una adolescente cualquiera que se acaba de topar con su Bisbal de turno le contesté «¿Antonio?».

Nos dimos dos besos. ¿Qué íbamos a hacer? Estamos en España.

Al instante, mientras él se quitaba los zapatos (normas de la casa) y se sentaba, me quedé unos segundos absorta, completamente envuelta en el aroma de su perfume… Era Carolina Herrera for Men. Lo sé porque cada vez que lo detecto en algún transeúnte que me cruzo por la calle, mi sexo se humedece automáticamente…

Aunque parezca mentira, su aspecto era tal y como había imaginado durante todos esos días y todas esas noches que pasé enganchada sus libros, página tras página.

Enseguida, hubo algo en él que me pareció muy sexy. No sabría decirlo a ciencia cierta. Quizá sea el tono de su voz, su manera de narrar interesantísimas historias, su sonrisa, sus bromas, o quizá, la fascinación que en mí había causado la lectura de sus obras. Al mismo tiempo se me antojaba una persona ingenua y vulnerable, como un sabio maestro que está a punto de desvelarte el sentido de la vida…

Supongo que fueron esas contradicciones las que más me atrajeron de él, y supongo también que mi peculiar filosofía sobre la vida, hizo que nuestro encuentro no fuese como lo hubiera sido con cualquier otro ser humano del planeta tierra.

23: 45

Desde el momento en el que Toni entró en el restaurante, el tiempo pasó volando. La estupenda cena que nos sirvieron, transcurrió divinamente, entre conversación profunda y conversación trascendental, hasta el momento en el que le pidió la cuenta al camarero y éste le dijo que ya estaba pagada.

—Cómo? ¿Qué ya está pagada? — Preguntó, con cierto gesto de incredulidad, pensando quizá que podía ser una trampa y que algún nazi peleón le estaba esperando a la puerta del restaurante.

—He sido yo. —Espeté, con una sonrisa picarona y la copita de champagne en la mano. — ¿Qué menos podía hacer por ti que invitarte a cenar?

—Vaya. Muchas gracias. Pero, no tenías por qué. ¿Cuándo lo has hecho?

—Pues cuando fui al baño (cosa que suelo hacer a menudo, por cierto) (me refiero a lo de pagar las cuentas a escondidas, no con lo de ir al baño, que también)

Mientras me observaba, sorprendido por mi iniciativa, pensé para mis adentros… «Je, je! Esto no se lo esperaba. Acabo de meterle un gol. Alejandra 1 - Toni 0 » Cuando acabamos la botella de Champagne, yo ya no era la misma persona que había entrado por esa puerta un par de horas antes. Ahora estaba, no solo flipando en colores, sino que no cabía en mí, dada la cantidad de cosas tan inverosímiles que ambos teníamos en común… vamos, que hasta teníamos el mismo tono del móvil (una melodía completamente atípica, por cierto.)

Como no podía ser de otra forma, y ya que lo teníamos tan a mano, bajamos a tomarnos una última copita a la sala de abajo, que pertenece también al restaurante.

00:20

Sonaba una música electrónica algo movidita aunque agradable. Me dieron ganas de bailar, pero prefería estar prendada a él, absorta en nuestra conversación, escuchando atentamente cada una de sus palabras. Me sentía la mujer más afortunada del mundo, y no solo lo sentía, creo que realmente, lo fui.

Mientras sujetaba mi segunda Caipirinha entre las manos, le miré fijamente a esos enigmáticos ojos de color indeterminado y le pregunté:

-Toni, ¿por qué me contestaste al e-mail?

-Te contesté porque contesto a todos los que recibo.

-Ya, pero, quiero decir ¿por qué creíste mis palabras? ¿por qué nos hemos seguido “carteando” y hablando por Messenger y por qué estás hoy aquí? ¿No has llegado a pensar que podía estar mintiéndote y que en realidad fuese un Skinhead amargado o algo por el estilo?

-Creo que no sé como responderte a esta pregunta. No sé si fue tu manera de expresarte, la espontaneidad de tus respuestas o mi propia intuición, pero desde el primer e-mail me has transmitido sinceridad y algo ha hecho que haya confiado en ti de una manera fuera de lo común, arriesgándome a que fuera una trampa. Claro que en mi interior sabía que estaba haciendo lo correcto.

-Es curioso. Yo tampoco sé exactamente que fue lo que me impulsó a escribirte la primera carta. También me estaba arriesgando a que fueras una invención, un personaje de ficción creado por una editorial, tal como muchos aseguran… jajaja!

-Bueno, si fuera un personaje de ficción, ahora no estaríamos aquí, borrachos de Caipirinhas en un recóndito club barcelonés.

-La mía se me está acabando… ¿Qué tal si continuamos en otro local más animado?

-Hecho! – Me contestó. Y unos instantes después ya estábamos subiendo las escaleras, de regreso a la Plaza Real. Me sentía algo mareada, pero era un mareo alegre… Mis nervios se habían disipado y me encontraba ya en un clima de confianza, pero al mismo tiempo, estaba algo inquieta… No podía olvidar en ningún momento que esta no era una velada cualquiera, estaba junto a alguien que admiraba como a un ídolo y, por si fuera poco, estaba comenzando a experimentar cosas que hacía tiempo que no sentía… Mentiría si dijese que por unos instantes no sentí cierto miedo a lo desconocido, a lo que quizá, y solo si mi destino así lo disponía, estaría a punto de ocurrir…

En el camino hasta Elephant, que, por cierto, está casi en la otra punta de Barcelona, en la Avenida Pedralbes, la conversación fluyó entre nosotros de la misma forma que hacía tiempo que ya nos habíamos acostumbrado. Yo me sentía cada vez más embriagada, pero la sensación era dulce y divertida. Supongo que, al lado de Toni, me sentía protegida.

01: 30

En cuanto nos plantamos frente a la puerta del local, apenas me dieron tiempo a abrir la boca, cuando un amable portero ya nos estaba abriendo la cadenita, invitándonos a pasar por lo que sería la “puerta VIP”. Este golpe de suerte me hizo pensar de nuevo en que me había marcado otro tanto delante de él, ¡y sin premeditarlo! ¿Qué se le va a hacer? Esta es una de las ventajas de ser mujer, estar buena y salir cada fin de semana en Barcelona. “Alejandra 2 – Toni 0 ”

Nos instalamos en unos sofás blancos muy exóticos. Estaba todo abarrotado así que, escogimos el único lugar donde, de aquella manera, podríamos continuar nuestra conversación. Toni se fue a la barra y me dejó unos segundos sola, mientras iba a por un par de cócteles más para continuar la velada. Entonces me dio tiempo a reflexionar un poco… Hasta la fecha, estaba acostumbrada a acostarme con los hombres con los que había salido, justo en la primera cita. Es más… a veces, incluso antes de la primera cita. Y no me refiero a los hábitos de Virginia, ese es otro cantar, me refiero a mí misma, a Alejandra… De hecho, me he enrollado con tíos antes de preguntar siquiera como se llaman…

Sin embargo, en esta ocasión, aunque mi patrón de conducta me empujaba a actuar como el cuerpo me estaba pidiendo, solo con pensar algo así, me sentía como una pervertida… Me avergonzaba solo de pensar que pudiera llegar a pasar algo con Antonio… «Por favor» Me decía a mi misma… «Es imposible que pase algo así» Estaba segura de que no debía dejar que ocurriera nada más allá de la amistad que ya teníamos, entre otras cosas, porque él, conocía mi secreto. Conocía mi doble vida, y realmente era algo a lo que no estaba nada acostumbrada, ¿qué alguien de mi vida real conociera mi vida secreta? ¡Antes muerta que permitir algo así! Además, no solo me perturbaba ese hecho, por mi cabecita también rondaba la idea de que, «claro, si sabe “mi secreto”, puede pensar perfectamente que el sexo para mi es como un deporte más y que estoy dispuesta a practicarlo con cualquiera» y ese pensamiento, básicamente me alertaba de que quizá se fuese a aprovechar de mí. Claro que, bien pensado, también yo me estaría aprovechando de él… Y si no ¿cuantas veces tiene una la oportunidad de flirtear con su escritor favorito? Creo que no muchas, por eso decidí dejarme llevar por el morbo de la peculiar situación.

Cuando Toni volvió con las dos copas en la mano, observándome fijamente mientras se acercaba hasta el sofá, en un segundo deseché todo aquellos “peros” con los que acababa de reflexionar «¡Al diablo!» Pensé «Será lo que Dios quiera.»

Lo que vino a continuación es, a día de hoy, una sucesión de recuerdos borrosos, imágenes, palabras, aromas…

03:00

Sé que cuando estábamos a punto de despedirnos, algo nos empujó el uno contra el otro, haciendo que un magnetismo se adueñara de nuestros cuerpos, éramos dos polos opuestos que no podían evitar atraerse… Por fin sentí como la humedad de su lengua exploraba mi boca mientras me cogía firmemente por la cintura. Mi mano derecha se deslizó hasta su cuello, y mientras mi mano se deleitaba con el tacto de su cabello, me acercó hacia él más todavía, haciendo que nuestros cuerpos, uno contra el otro se desearan mutuamente. Pronto, se acercó hasta mi nuca, y me susurró suavemente «¿Hacemos la última copita en mi hotel?» Y sin dudarlo un instante, le contesté con una sonrisa.

En resumidas cuentas, el marcador acabó igualándose… “Alejandra 4 - Toni 4”.


06:45

El odioso «kikirikí» de mi cibernético móvil retumba estrepitosamente,
sin piedad, entre las paredes de mi habitación, devolviéndome repentinamente
a la realidad desde la profundidad de ese sueño en el que me
encontraba sumida. Al despegar mis párpados y buscar el origen del
molesto ruido, a punto estuve de caer en la tentación de volver a cerrar
los ojos y recrear en mi mente el sueño húmedo y sensual que me
había provocado una gran excitación que todavía estaba presente sobre
mi piel erizada. De alguna manera se trataba de un sueño premonitorio,
que intentaba advertirme —o al menos adelantarme— de lo que quizá
me aguardaba aquella noche…

Esto lo escribí el 02:20 AM | Comentarios (14)

Julio 20, 2006

Todo por la belleza

Esta mañana me he despertado con ganas de transmitir a todo aquel que le interese algunos de los secretos de belleza que me ha costado cierto tiempo reunir.

Muchos de ellos se los debo a mi gran amigo Leonardo, al igual que los “cotilleos” y la inspiración para un antiguo post titulado “Glamour Aéreo”. Sin Leonardo, no hubiera descubierto nunca las ventajas de la micro dermoabrasión facial, y además, sin él, no sería la persona que soy en estos momentos. ¿Por qué? Pues porque todos los acontecimientos en las vidas de cada uno de nosotros, mejor dicho, las ocurridas en nuestro pasado, de una u otra manera han influido, casi siempre de manera imperceptible en nuestra forma de ser y en nuestra comprensión del mundo que nos rodea, formándonos como personas.

Cuando tenía unos… 13 años, me enamoré de Leonardo. Sí, así es. Claro que, no era un enamoramiento real, a esa edad no existen los enamoramientos reales, pero desde mi ingenuo y virginal punto de vista, creédme, ¡estaba enamorada! Él, para mi, era perfecto, alto, guapo, atrevido, rubio con el pelo largo… el chico de mis sueños vamos, si no fuese por un pequeño detalle que lo convertía en un amor imposible: Leonardo es homosexual.

Que “pava” llegué a ser… Pobrecita… Era todavía tan niña… Recuerdo que, por su cumpleaños (muy cercano al mío) y San Valentín, le hacía regalos, le enviaba flores… A medida que escribo estas palabras, me pongo en la piel de esa pequeña e inexperta Alejandra de trece añitos, y se me sonrojan las mejillas… Pero ¿qué se le va a hacer? Todos fuimos niños alguna vez.

Por suerte, y aunque han pasado unos años sin que hayamos tenido casi contacto, Leonardo y yo hoy somos muy buenos amigos y confidentes, aunque casi debería decir “amigas” porque con él tengo la confianza que no tendría nunca con otro amigo.

Volviendo a los consejos de belleza, los “imprescindibles” que me ha ido recomendando Leonardo son los siguientes:

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-IONAX SCRUB, de la casa Galderma. Es un exfoliante maravilloso, ideal para las pieles grasas o la “Zona T”. Se puede usar diariamente, pero aconsejo no viciarse con este tipo de productos e intercalarlo con algún otro limpiador-peeling como este:

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-APIVITA. Es el nombre de la casa. Se puede encontrar en las Parafarmacias del Corte Inglés en unos cómodos sobres muy asequibles. Teóricamente son monodosis, pero, por la cantidad, tranquilamente puedes utilizarlo para dos veces (o para dos personas) A mi, personalmente, me encanta hacerle cositas a mi chico… Bueno, esto tiene muchas interpretaciones, y aunque todas serían correctas, me refiero a que me gusta ponerle mascarillas, hacerle peelings, ponerle cremitas, retocarle las cejas… No sé, es como jugar con un KEN de carne y hueso, pero encima, le dejas guapísimo!

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-RETISDIN FLASH. Estas ampollitas, (geniales para más de un uso porque no son de cristal) son perfectas para tersar de forma inmediata la piel y disimular cualquier signo de cansancio. Claro que, te deja el rostro tan bien que dan ganas de utilizarlo día sí, día también.

En un viaje que hice hace unos meses a la maravillosa e increíble ciudad de New York, descubrí un par de cosas maravillosas. Una de ellas fue una cadena de establecimientos que por suerte, se puede encontrar ya en España:

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-KIEHL’S: Esta casa, no tiene ni un solo producto que no sea estupendo. Yo me compré el LIP BALM #1, por consejo de la Vogue americana, y además unas mascarillas faciales, entre ellas la “Rare Earth Facial Clearing Masque”. Os la recomiendo.

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-DR. HAUSCHKA: Esta firma es realmente maravillosa. Me compré un producto maravilloso que ¡Aaagh! ¡Me lo olvidé en el hotel! ¡Y no recuerdo como se llama exactamente! Era una mezcla entre “efecto flash” y sérum facial, su tacto era entre cremoso y aceitoso, pero te dejaba la cara increíblemente bien. Por suerte, mientras buscaba imágenes para completar este post me he encontrado con algo maravilloso: una completísima lista de establecimientos donde comprar estos productos. Que, por cierto, ¡pienso ir corriendo a alguno en cuanto tenga un rato libre!

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-SECRET DIVIN de GUERLAIN. Teóricamente, es un sérum anti-edad, pero yo lo he utilizado con mi piel de 23 años y esos signos que a una la diferencian del rostro que se tiene a los 17, simplemente ¡desaparecen! (Por unas horas… claro, en plan “Cenicienta”)

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-BEAUTY-FLASH de COMODYNES. Unos mini-sprays efecto flash, muy útiles y perfectos para llevar en el bolso. Es básico utilizarlo antes de la hidratante que va antes del maquillaje, porque, maquillarse sin hidratación, chicas, es un crimen.

En fin. Hasta aquí hemos llegado, espero que os sea útil esta información, al menos tanto como lo es para mí.

Esto lo escribí el 12:07 AM | Comentarios (14)

Julio 19, 2006

¿Quién dijo MIEDO A LA PÁGINA EN BLANCO?

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En primer lugar, amigos, siento esta larga ausencia. En las ultimas semanas no he parado un instante, y si no fuera por los increíbles y maravillosos productos de belleza que caracterizan nuestra era, incluso se me notaría en la cara!!

Para aquellos que han llegado a pensar que estoy depre o dándome cabezazos contra las paredes, arrepentida de un estigmatizante pasado les diré que, aunque agradezco esa preocupación hacia mi persona, en realidad lo que me ha pasado es exactamente todo lo contrario. Estoy en un momento de mi vida maravilloso, extraordinariamente óptimo, feliz y terriblemente positivo, vamos que Louise L. Hay a mi lado parece una defensora de la Ley de Murphy!

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Estás imágenes que acompañan al post las he sacado de una exposición maravillosa que he visto hace poco en Copenhague, y que, a pesar de lo minimalista que es, me dio mucho que pensar.

El artista se llama Peter Callensen, la exposición “Alive, but dead” y como podéis comprobar aquí y aquí, es realmente genial.

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Por desgracia, mi estancia en Dinamarca no ha sido lo que se dice, extensa, me hubiera gustado disfrutar de ese maravilloso país unos días más y, entre otras cosas, olvidarme del asfixiante calor que estamos viviendo en la península últimamente… Si es que, ¡ir por la calle a según que horas se ha convertido en algo insoportable!

Volviendo al tema de la exposición, veréis que la obra de este hombre, además de ingeniosa es muy bella. Gracias a él he recordado toda la creatividad que podría estar plasmando a través de muchos medios y que cambio, la desperdicio, día tras día, como si la inspiración no costase su peso en oro!

En fin, hay que ver el lado bueno de las cosas… hoy, por ejemplo, he tenido un tropezón y yo diría que he dado hasta una voltereta en el aire, pero como pienso en positivo, en lugar de lamentarme por el moratón de 10 cm de diámetro que me va a salir en mi dolorido "culete", prefiero pensar en la suerte que tenido al no cortarme con un cristal que había, y que muy cerca ha estado de abrir mis venas como quien abre un paquete de Matutano…

See you soon!

Esto lo escribí el 01:33 AM | Comentarios (9)

Julio 17, 2006

Las nueve musas

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Urania

Musa bella, soberana
Schnafiana
Capitana
de deseos y pasiones
en la tempestad humana
con que gana
por ti mana
agua de los torreones

La voluta me dio el tino
por ella bebí tu vino
me emborraché del olor
y pude experimentar
que en el agua del amor
hay la fragancia del mar.

© Luis Cervera Miralles, 2002

Esto lo escribí el 09:07 PM | Comentarios (5)