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Septiembre 16, 2008

¿Tan poco vales...?

A finales de agosto, el ayuntamiento de Sevilla anunciaba sus planes sobre una nueva campaña para erradicar la prostitución.

Sin duda habréis oído hablar ya del tema, ya que he despertado una gran polémica debido a las vallas publicitarias que han decidido colocar en puntos estratégicos, en los polígonos industriales, donde además de haber clubes de alterne de carretera, hay prostitutas en la calle.

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Bajo el lema "¿Tan poco vales que tienes que pagar? La prostitución existe porque tú pagas" lo que se pretende es frenar el consumo desde su origen, en el cliente, haciéndole sentir avergonzado y quizá concienciar por el acto que está a punto de cometer.

Sin embargo, creo que actuar de esta forma no es la solución. Esa no es la raiz del problema.

La prostitución existe desde tiempos inmemoriales. Por desgracia la esclavitud también y justamente esa es la parte más grave del problema que nos ocupa.

Cuando conocí a Antonio Salas, fue a raiz de haber leído su libro y haber contactado con él. Si no me hubiera atrevido a dar ese paso, quizás jamás hubiese relatado mi historia y ahora mismo no estaría escribiendo en este blog. Sin embargo lo hice, y a pesar de las críticas con las que me han bombardeado, he defendido mi vivencia en el mundo de la prostitución tal cual ha sido: un paseo por las nubes en comparación por lo que pasan muchas mujeres, en nuestro país y en muchos otros, cada día del mundo.

Si no hubiera sido por Toni y por El año que trafiqué con mujeres yo hubiera seguido en mi nube de glamour y dinero a espuertas, sin conocer la cruda realidad que hay detrás de millones de mujeres que se ven obligadas a prostituirse por unas monedas, que son engañadas, manipuladas y que no tienen más remedio que seguir obedeciendo a aquellos que las esclavizan, y que las atrajeron hasta sus sucias redes bajo la promesa de una vida mejor fuera de sus aldeas africanas o de sus ciudades latinoamericanas en una amistosa Europa que las recibiría con los brazos abiertos y donde podrían ganar un dinero que enviarían gustosas a sus familias. Una Europa que no existe. Una situación que jamás se hizo realidad.

Se debería trabajar por la libertad y no por asustar a cuatro salidos con vallas publicitarias. Hecha la ley, hecha la trampa, por lo que si esas medidas afectan las cifras habituales, los proxenetas de turno, ya se inventarán algo para proteger las conciencias de sus clientes. Y probablemente al final el remedio sea peor que la enfermedad.

Y me refiero a la libertad de la mujeres prostituídas. La libertad de elección. Libertad para vivir.

Seguramente muchas están en esa situación porque así lo desean, sin embargo, para otras, convertirse en un objeto sexual sobre la que se van sucediendo desconocidas manos y amenazantes y anónimos cuerpos desnudos sin poder escapar de ellos, debe ser una auténtica pesadilla y deberían poder escoger lo que desean hacer con su cuerpo y con sus vidas.

Últimamente he visto un par de reportajes en diferentes canales de Tv donde aparece gente que se aprovecha y enriquece de la desventaja de los demás, en concreto, de inmigrantes ilegales.

¿Cómo pueden haber seres humanos que puedan dormir por la noche después de exprimir así las desgracias ajenas? Es algo que nunca entenderé.

Uno de los programas era de Mercedes Milá, y en él pillaban a un tipo que al poseer 3 o 4 empresas fantasma, cobraba grandes sumas de dinero por contratar a inmigrantes ilegales para que puedan tener los papeles en regla. Creo que partía de 5.000 euros por persona, aunque a una brasileña se lo dejaba en 1.500 si le hacía ciertos favores... "no como marido y mujer pero ya sabes... que tengamos esa confianza..."

Menuda cara que puso el monstruo apestoso ese cuando, yendo a lo que él imaginaba que iba a ser una tórrida tarde de sexo en un hotel, se encuentra con la Milá, que le echa en cara todo lo que acaban de grabar sobre él y todo lo que saben. El tipo salió corriendo con el rabo entre las piernas...

Uff! Ese reportaje me indignó. Me entristece mucho que haya personas que escojan comportarse así de mal, que decidan hacer daño a otros o aprovecharse de su situación desfavorecedora.

Lo mismo pienso sobre una señora de Galicia (creo) que alquilaba habitaciones a inmigrantes subsaharianos de forma inhumana, teniéndolos hacinados en un incompresible espacio, a docena por habitación o algo así. Una verdadera vergüenza. ¿Cómo alguien que proviene de mi misma cultura occidental puede actuar de forma tan terrible con otros seres humanos??

En fin. Voy a dejarlo ya porque es algo que me supera.

Se debería atacar a ese tipo de personas que atentan contra la libertad y la felicidad de los más desfavorecidos. Deberían seguir los pasos de Toni en su libro y buscarle las cosquillas a esos pedazo de mamones que están detrás de estas siglas: ANELA

Haz un google y sabrás de que hablo.

Un beso y hasta pronto!

Esto lo escribí en Septiembre 16, 2008 11:40 AM

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Comentarios

El dinero, El dinero, El dinero...Todo lo compra y lo vende...Incluso lo más valioso: LA DIGNIDAD!

Siempre mujeres "oferta" + siempre Hombres "demanda" = Mercado competencia perfecta.

1FAN

Escrito por: 1FAN at Septiembre 16, 2008 01:11 PM

Del Cojo? De España 2000? De otras empresas?

Escrito por: Vulpun at Septiembre 16, 2008 07:39 PM

Querida Alex, opino igual que tu, el problema no es el cliente (no al menos al 100%). El problema principal es que hay gente dispuesta a negociar con vidas ajenas para esclavizarlas. Antiguamente era para criar a los hijos, cultivar algodón, follárselas (porque también lo hacían ya que eran de su "propiedad"), etc.
Ahora existe esa misma esclavitud, aunque disfrazada. Muchas prostitutas viven peor que los esclavos africanos del sur en la América colonial. Pero lo que considero aún peor es el trafico de niñas y niños para su explotación sexual. ¿Como olvidar el capítulo en el Antonio relataba como le ofrecían unas niñas mexicanas, de 13 años, vírgenes para su prostitución en España.
El problema es que la prostitución no es libre en muchos casos, y debería de serlo siempre.
No es malo ni vejatorio que una mujer, o un hombre, se prostituya si lo hace por su propia voluntad, con quien quiera y ganando el 100% de lo que cobra por el servicio. La prostitución, como bien has dicho, es la profesión más antigua del mundo, y si ha sobrevivido tantos miles de años es por algo.
Petonets maca!

Escrito por: Memnoch at Septiembre 17, 2008 01:03 AM

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