Mayo 28, 2008
Revista Down Town 1-Mayo-2005
Escrito porAlejandra Duque a las 11:14 PM | Comentarios (2)
Mayo 26, 2008
Reseña FHM
Menudo FlashBack, eh?
No. No te has equivocado. Es del FHM del 1 de Marzo de 2005.
He encontrado algunas reseñas, artículos y reportajes sobre "La agenda de Virginia" y he decidido nutrir el apartado llamado "Prensa" que estaba un poco raquítico de información...
Si el HTML me ha salido bien, clickando la foto, la verás en grande.
Escrito porAlejandra Duque a las 06:02 PM | Comentarios (10)
Mayo 15, 2008
Algunas confesiones

Esta entrevista me la hizo hace unos días una brillante estudiante de periodismo. Se llama Verónica y tal como le comenté a ella misma, me ha hecho alguna de las preguntas más inteligentes que me han hecho nunca en una entrevista:
Verónica: ¿Cuáles son los motivos que pueden llevar a una chica de 18 años a iniciarse en la prostitución? ¿Quizá que el mundo de la prostitución se disfrace de glamour, personas famosas y ropa cara, es la razón que más pesa?
Alejandra: En mi caso, la verdad es que es un mundo que no conocía y en el que jamás había reparado. Al contrario que a muchas cosas que he conocido, no fue algo que se despertara en mi y que me llevara a querer probarlo, sencillamente, me lo ofrecieron.
De hecho, cuando la persona que me lo ofreció me lo estaba explicando, lo hacía con mucho tacto, sugiriendo más que afirmando y recordar la escena me hace gracia ya que lo primero que se me pasó por la cabeza es que ese hombre era un terrorista, o un asesino a sueldo, o un espía… y cuando entendí lo que realmente me estaba ofreciendo, incluso me decepcionó. ¡Por unos segundos me había imaginado convertida en una Mata Hari del Siglo XXI!
Cuando me “vendieron” por vez primera la idea, tuve que digerirlo durante algunos días. No podía entender cómo me podía estar pasando eso a mi, y sentía emociones contradictorias ante la posibilidad de aceptar la oferta que se me hacía… por un lado me daba miedo e inseguridad, pero por otro, me parecía una excitante aventura a la que no podía decirle que no.
Mentiría si dijera que el dinero no fue una razón importante, pero no era la principal. Me atraía la idea de estar haciendo algo “prohibido”, algo pecaminoso y a espaldas de todas las personas que formaban parte de mi vida. Lo del glamour, los famosos y la ropa de firma, la verdad es que lo descubrí después.
Verónica: En tu libro cuentas cosas como que las personas que trabajaban en la agencia, como Patricia, se comportaban de forma muy correcta, que el apartamento estaba decorado con muy buen gusto o que evitabais llamar a las cosas por su nombre, como por ejemplo evitar decir la palabra "puta" ¿cosas como esas te ayudaban a no ser consciente del todo de cuál era tu profesión y a sentirte más a gusto con la vida que estabas llevando?
Alejandra: Es algo que, por un lado nos alejaba automáticamente de la vulgaridad que se puede observar en otros entornos. De hecho, excepto si se tenía que actuar delante de un cliente, la forma de ser de las chicas, en general era bastante modosita. Potenciaba el concepto en el cual estábamos envueltas: un grupo de “niñas bien” haciendo “travesuras” con anónimos amantes, haciendo sus sueños realidad a cambio de grandes sumas de dinero.
Puede sonar contradictorio, pero nunca me sentí “puta” ni me identifiqué con esa etiqueta, y apuesto a que a aquellas que fueron mis compañeras, les ocurre exactamente lo mismo.
Verónica: Cuando comienzas en el mundo de la prostitución inventas a Virginia, tu alter ego ¿de qué manera te ayudaba dejar a un lado a Alejandra para ser Virginia?
Alejandra: Es sencillamente como interpretar un papel. Te desprendes de una piel para meterte en otra, de forma que actúas, piensas y reaccionas como ese personaje ficticio que has inventado. Para ello, fue necesario, al menos en mi caso, dotar a Virginia de un pasado, un origen, unas experiencias determinadas en la vida y un presente, absolutamente ajeno aunque paralelo al de Alejandra.
Un tiempo después de haber creado a “Virginia” supe que esto es exactamente lo que desarrolló Lee Strasberg en el “Actor’s Studio” de Nueva York, y que es conocido con “El Método”
Verónica: ¿Cómo conseguiste que las personas de tu entorno no supieran de tu doble vida?
Alejandra: Uff! Con mucha imaginación! Nunca podía hacer planes determinados con amigos, porque me podían llamar en cualquier momento y tendría que salir corriendo, así que siempre, siempre, siempre, me tenía que guardar un as en la manga para recurrir a esa excusa si tenía que irme justo antes de entrar en un cine o algo así.
Por suerte tenía varios grupos de amigos, por un lado los de siempre, por otro los del gimnasio, por otro los de clase, los de mi supuesto trabajo… Y como no se conocían entre sí, podía jugar con eso.
Mi tapadera era que trabajaba como modelo, y como en parte, fue verdad, utilizaba los castings como excusa. (Y de esos castings alrededor de un 5% eran auténticos)
Verónica: En un capítulo cuentas que una compañera de piso y su novio estuvieron a punto de descubrirlo, y que a raíz de eso la relación se deterioró ¿crees que algunos de tus familiares y amigos, de haberse enterado, habrían dejado de hablarte? Vinculada con esta pregunta está el tema de que muchas veces nos olvidamos del interior de las personas, y juzgamos simplemente por lo que vemos ¿qué le dirías a ese tipo de gente, a gente que desprecia a una persona por ser prostituta, por ejemplo?
Alejandra:Creo que hay mucha hipocresía en este mundo. Las discotecas están llenas de chicas que se van a la cama con cualquiera que les invite a un champagne y les de una vuelta con el Porsche. Poco les importa si ese hombre es soltero o no, aunque es probable que si está casado les de más morbo. Creo que esa actitud es de ser más “puta” que la de otra que se acuesta con un hombre cobrando por la tarea realizada. Aunque suene raro, creo que es algo más honesto por ambas partes.
Siempre defenderé la idea de que si dentro de unos años estoy casada y mi marido me es infiel, preferiría mil veces que lo fuera con una profesional como lo fui yo, y no con una amante de verdad, ya que la primera, sencillamente está haciendo su trabajo, sin un ápice de sentimientos de por medio, sin embargo la segunda no. Ésa es realmente la peligrosa.
Contestando a la otra pregunta, creo que, si se enterasen, de entrada se quedarían helados, pero el tiempo diría, de todos ellos, en quien se puede confiar verdaderamente y en quien no.
Verónica: ¿En el momento en que ejercías la prostitución, te despreciaron alguna vez por ello?
Alejandra: No, nunca. Las personas que conocían mi secreto formaban parte de ese mismo mundo, por lo que no hubiera tenido sentido.
Verónica: ¿Crees que la mayoría de la gente tiene una idea equivocada de la prostitución?
Alejandra: En mi caso, antes de conocer este mundo desde dentro. Siempre imaginé que una prostituta sería una señora mayor, de unos 50 años pero envejecida, con los pechos caídos, fumando y con los ojos maquillados de azul… Una imagen algo absurda, pero es la que tenía desde el humilde punto de vista de una adolescente que jamás había visto una salvo en alguna película.
Me parece que, en los últimos tiempos, gracias a programas tipo “Callejeros” se han podido observar de cerca lúgubres entornos de clubes de alterne, inmigrantes en la Casa de Campo de Madrid o las transexuales de los alrededores del Camp Nou, y eso ha contribuido a una imagen muy sórdida, sucia y peligrosa de la prostitución.
Incluso en la serie televisiva “Aída” la actriz Melani Olivares interpreta, incomprensiblemente, a una prostituta de club de alterne (digo que es incomprensible porque una chica así podría cobrar 600€, y no 60€, como se da a entender repetidamente en cada episodio) fomentando la idea, en la sociedad de que la prostitución es eso.
Lo que no se conoce tanto por el público en general, salvo quizás por mi libro, por el de Valèrie Tasso, y los incesantes rumores que persiguen a la pobre Malena Gracia, es el mundo de las agencias de alto standing. Y eso que las principales cadenas de TV se empeñan en sacarlo a la luz cada x meses con escandalosos (aunque ya repetitivamente aburridos) reportajes.
Verónica: Me ha llamado mucho la atención un momento en el que cuentas que pasas la noche con un famoso cantante y que horas después estabas en clase de literatura. En este momento, haces referencia a que te subía la moral, estar allí rodeada de todos tus compañeros y sabiendo lo que habías estado haciendo pocas horas antes ¿este tipo de cosas fueron deteriorando la relación con personas de tu entorno, como tus compañeros de clase, es decir, llegaste a distanciarte de ellos porque te sentiste superior?
Alejandra: Nunca estuve muy unida a mis compañeros de la universidad porque, como casi ninguno coincidíamos de un año para otro las relaciones eran bastante superficiales. No en el mal sentido de la palabra, de hecho, mantengo contacto vía e-mail con algun@s de ell@s, sin embargo, teníamos tanto que estudiar y trabajos que hacer que raramente se podía profundizar a nivel humano. Al menos por mi parte.
Con quien si mantengo fuerte relación es con mis amig@s “de toda la vida” y que por aquel entonces, alguno que otro estaba también estudiando en Barcelona. Y sí que es cierto que con algunas de mis amigas, la situación se enfrió durante un tiempo, ya que, al tener tantos secretos, supongo que era imposible actuar como si no pasara nada, y observándolo ahora, con la perspectiva del tiempo, veo que mi forma de ser debió de resultar algo forzada y quizá desconcertante a los demás.
Verónica: Relacionado con la pregunta anterior está el tema de que tú con 19 y 20 años, al haberte metido en ese mundo, las cosas que hacías (ir a fiestas glamourosas, comprar ropa cara o estar en el barco de una persona famosa) no eran las cosas que suelen hacer las personas de tu edad, que por ejemplo están tirados en un parque fumando porros ¿te arrepientes de haberte adelantado y haber vivido algunas cosas antes de tiempo y de haberte perdido otras cosas, como estar con tus amigos en un parque fumando?
Alejandra: Bueno, de hecho, tuve tiempo para hacerlo todo. Además, como de alguna manera crecí demasiando rápido incluso antes de irme a vivir a Barcelona y entrar en ese mundo, mi personalidad, no cambió tanto, ya que mi temprana relación con hombres más mayores que yo supuso adoptar, desde muy joven una serie de valores que quizá no correspondían a mi edad. No obstante, puede que mi vida en la ciudad, sí que me haya “urbanizado”, dejando de ser tan “isleña” pero tuve la suerte de saber adaptarme a cada momento y no rechazar una juerga de esas que duran dos días con mis amigos, porque pudiese estar fuera de lugar para el entorno de la agencia.
Verónica: ¿Al compararte con la otra cara de la prostitución (chicas que están en la calle y que ganan mucho menos dinero del que ganabas tu), consideras que tuviste suerte al haber ejercido la prostitución en mejores condiciones?
Alejandra: Sin duda.
Soy muy consciente de la situación de miles y miles de chicas, españolas e inmigrantes, que hacen esto porque realmente no tienen otro remedio. Yo lo hice justamente porque no lo necesitaba a nivel económico, es una experiencia que apareció en mi camino y que decidí vivirla. Mi manera de enfocarlo fue diferente porque cada encuentro era misterioso y excitante, e incluso lo llegué a pasar muy bien con algunos clientes, mientras que, para alguien que lo hace como único recurso para ganarse la vida, debe ser una experiencia traumática y tener que dejarse hacer de todo sin realmente desearlo es algo horrible.
Verónica: ¿Qué relación hay entre la frivolidad y lo superficial con la prostitución de lujo?
Alejandra: Cuando un cliente va por primera vez a una agencia de alto standing, generalmente no es para una relación sexual puntual (aunque también se da el caso) sino que, si congenia con la chica que ha elegido, volverá y preguntará por ella, y continuará disfrutando de los placeres que ella le supo dar en su primer encuentro.
Desde el punto de vista del cliente, ha vivido (o está viviendo) una serie de experiencias que le satisfacen tanto físicamente como (quizá) emocionalmente, e incluso ha aumentado su ego. Puede que esa chica en concreto le haga sentir especial, muy masculino, sexy, poderoso, inteligente… e incluso puede que se sienta un experto en la cama porque ha conseguido que la chica tuviera tres orgasmos. Vamos, que éste señor está encantado de la vida.
Sin embargo, desde el punto de vista de la chica, si que es posible que con unos clientes haya más química que con otros, por supuesto, pero puede que en este caso concreto haya sabido ver que el mencionado cliente necesitaba sentirse de esa forma, y ella se lo ha dado. Puede que con él se haga la inocente, la inexperta “llevo solamente 2 meses en esta agencia, y aún tengo mucho que aprender…”, quizá haya transmitido admiración por el tamaño de su pene “Ay! Es que mi novio la tiene tan pequeña que no me deja satisfecha. Suerte que estás tú aquí…” y puede que al acabar, se hayan quedado hablando unos minutos y ella haya sabido decir lo correcto en cada momento, quizá alabando su profesión (algo que ninguna mujer hacía desde que acabó la facultad) y puede que de esos supuestos tres orgasmos, dos fuesen fingidos, pero interpretados con tal maestría que ningún cliente pueda notar la diferencia.
Puede que ahí esté la superficialidad, en la interpretación, en la invención de historias ad hoc en cada momento, cada situación y con cada cliente.
Verónica: ¿Haber ejercido la prostitución es un lastre que te pesará toda la vida, es decir, te ha dejado secuelas como remordimientos o crees que es algo que ha afectado y afectará a tus relaciones de pareja, por ejemplo?
Alejandra: Sí que existen algunas imágenes en mi memoria que no echaría de menos si desapareciesen, no obstante, considero que todas las decisiones que hemos tomado en la vida, todas nuestras experiencias, vivencias y pensamientos del pasado han formado, exactamente, la persona que somos en estos momentos, para bien o para mal. Creo sin lugar a dudas que somos 100% responsables de todo lo que nos ocurre, por lo que si en el momento que me propusieron convertirme en una scort, hubiese tomado una decisión diferente a la que tomé, mi vida sería completamente diferente, jamás hubiera hecho un millón de cosas que he hecho, ni hubiera escrito mi libro, ni tú y yo estaríamos hablando ahora mismo. Mi vida sería otra y yo sería absolutamente otra persona. De modo que, como adoro tanto mi vida, mi situación actual y lo que me depara el futuro, mi respuesta es que no me arrepiento, a pesar de que algunas de las vivencias que corresponden a esa etapa de mi vida se me puedan manifestar de forma un tanto amarga a lo largo de mi existencia.
Verónica: ¿Durante el tiempo que ejerciste la prostitución cambió tu personalidad?
Alejandra: Cada experiencia comporta un aprendizaje. Es algo inevitable. Estoy segura de que todo lo vivido a servido para enseñarme muchas cosas sobre mí misma, pero lo mismo ocurre con una relación de pareja, con un largo viaje mochila al hombro, por concursar en un reality show o por sobrevivir a un accidente de tráfico. Todo son experiencias.
Como dijo el escritor norteamericano Oliver Wendell Holmes, “Una mente que se ha expandido con una nueva idea nunca puede volver a sus dimensiones originales”
Verónica: ¿Por qué crees que la prostitución está tan mal vista?
Alejandra: Partiendo de una base donde, para la cultura judeocristiana, el sexo es pecado, los que comercian con sexo son, por consiguiente, pecadores. Esta afirmación puede sonar obsoleta, pero está más instalada en las mentes de las personas que conforman nuestra sociedad de lo que creemos. Y dado que hace ya unos cuantos siglos que es así, es muy difícil cambiarlo. De hecho, no forma parte de mis prioridades el hacer cambiar de parecer a tantas y tantas personas. Por supuesto, aquellos o aquellas que estén interesados en informarse más hoy en día tienen posibilidades de documentarse de muchas formas, y además tiene todo el derecho, pero creo que, al contrario de mucha gente, es inútil tratar de que la gente cambie su opinión para poder aceptar la existencia de la prostitución, a pesar de que, bien mirado se trata de un servicio público. Si no existiera, ¿Qué harían todos esos hombres que a día de hoy la única forma que tienen (o quieren) de estar con una mujer es pagando? ¿Qué sería, por ejemplo, de los disminuidos físicos? ¿Y de aquellos viudos o solteros que son incapaces de encontrar pareja? Estoy segura de que si de repente desaparecieran las prostitutas, habría más violaciones, ya que esos “violadores en potencia” no tendrían con quien desfogarse, al contrario de lo que ocurre a día de hoy.
Verónica: ¿Qué opinas de los tipos como Richard, que se llevan gran parte del dinero que ganáis las que realmente hacéis el trabajo, las prostitutas?
Alejandra: Su papel es el de representante, y de igual forma que el agente o representante de un futbolista, un actor o un cantante se lleva una comisión por los honorarios que consigue a su representado, es lógico que esa misma relación profesional, llevada al entorno de los contactos, tenga una contraprestación para el mediador. No obstante, en el caso de Richard, creo que su comisión era (y supongo que seguirá siendo) excesiva. Al principio, no tenía nada con que compararlo, pero después de lo que he vivido, no hay duda de que esa comisión era realmente desorbitada, ya que se llevaba más que nosotras: un 63% aunque suene exagerado, cuando lo máximo que he llegado a ver en otras agencias es un 50% (que no es poco)
Verónica: Mientras tenías pareja y ejercías la prostitución ¿Por qué nunca te sentiste infiel?
Alejandra: Sé que es extraño de entender cuando no se ha vivido, pero el hecho de que la relación sexual tenga un precio, le quita gran parte de la culpa que una infidelidad normal puede acarrear a la conciencia. Además, una consigue meterse tanto en el papel y desdoblarse de tal manera, separando (en mi caso) a Virginia de Alejandra que al final hasta te lo acabas creyendo.
Verónica: Cuentas un desagradable episodio con un hombre llamado Rodolfo ¿en momentos así qué era lo que te ayudaba a seguir adelante y no decidir que abandonabas la prostitución?
Alejandra: Rodolfo fue un caso entre un millón. Por eso, la experiencia que supusieron aquellos encuentros, no podían condicionar a todos los demás. En todo caso, lo que se puede hacer es pedir no ver nunca más a determinado cliente (casa que tuve que hacer en un par de ocasiones) y entonces le daban excusas cuando preguntaba por mi y se iba con otra que sí se atreviese con ese tipo de cosas.
Verónica: ¿Te arrepientes de haber ejercido la prostitución?
Alejandra: Son los límites de nuestro pensamiento humano los que hacen que algo sea bueno o malo cuando en realidad, cualquier suceso ocurrido, sencillamente es. Somos nosotros los que le colocamos una etiqueta.
Retomando lo contestado en una de las preguntas anteriores, considero que todo lo ocurrido en mi pasado, en todos los sentidos, me ha llevado a donde estoy ahora mismo. Toda experiencia en nuestras vidas comporta una lección que es necesario aprender para poder evolucionar y llegar al “siguiente nivel” por así decirlo.
Estoy satisfecha de las experiencias que he vivido en el mundo de la prostitución de alto standing, algunas fueron muy divertidas, otras felices y otras realmente desagradables, pero en conjunto, me han reportado una sabiduría de la que antes carecía, y me he colocado en el camino en el que ahora estoy, en constante crecimiento y evolución, donde no soy la misma persona que fui ayer y mañana no seré la misma que estas líneas escribe.
Muchas gracias.
Escrito porAlejandra Duque a las 10:43 PM | Comentarios (12)
Mayo 28, 2007
TNT
Disculpad por la mala calidad...
Primera parte:
Segunda parte:
Escrito porAlejandra Duque a las 09:53 AM | Comentarios (4)


